Objetivos y Propósitos de la educación del Yoga

La educación del Yoga puede complementar a la educación escolar o universitaria, pues puede preparar a los alumnos tanto física como mentalmente para la integración de sus facultades físicas, psíquicas y espirituales para desarrollarse y llegar a ser más sanos, más reflexivos y mas integrados en la sociedad en que viven.
La educación de Yoga ayuda a adquirir auto disciplina y auto control, lo que conduce a un desarrollo de la consciencia, la concentración y conciencia. He aquí un resumen de los objetivos y propósitos de la educación de Yoga:

1) Proporcionar buena salud al alumno
2) Poner en práctica la higiene mental
3) Proporcionar al alumno estabilidad emocional
4) Integrar los valores morales
5) Proporcionar al alumno un mayor nivel de consciencia

Todos estos objetivos se imparten a través de un método integrador.

La educación de Yoga puede ayudar a adquirir un conocimiento básico sobre la personalidad de cada uno, adquirir el manejo de las diferentes situaciones, de técnicas para adquirir una buena salud, el desarrollo de una mente discriminativa capaz de discernir entre realidad e irrealidad y capaz de afrontar las dualidades de la vida con ecuanimidad.
La educación de Yoga puede comprender desde los siete hasta los quince años, lo que requeriría unas 489 sesiones. Para más detalles sobre la educación troncal, el desarrollo de habilidades y aprendizaje concomitante consultar el Vol. II de la Enciclopedia de Educación de Yoga y el Vol. I sobre Asanas.
La educación de Yoga puede enriquecer toda clase de actividad del alumno tanto de índole académica, como de índole deportiva o social. Las técnicas de Yoga pueden aportar una mejor concentración en los estudios, mayor resistencia y coordinación en los deportes y una más refinada consciencia y actitud equilibrada en la vida social.

La educación de Yoga puede integrarse en la educación escolar durante las horas correspondientes a Educación Física, tan solo asegurándose de impartir las sesiones en un lugar tranquilo y silencioso para crear el ambiente necesario para un estudio y práctica adecuados.

Los conceptos claros son absolutamente necesarios en la enseñanza del yoga. Las prácticas se pueden enseñar en torno a conceptos como acondicionamiento (preparación), sincronización, concentración, relajación y autoconfianza (estos conceptos se explican en “Teaching Yoga”, una publicación de The Yoga Institute). La enseñanza y el aprendizaje del Yoga deberían basarse en la experiencia, es decir, que el estudiante debería experimentar por si mismo aquello que el profesor le ha transmitido, y aquí es donde la pericia y la experiencia del profesor desempeña un papel esencial. Un profesor dedicado y dinámico puede crear un adecuado ambiente de aprendizaje. El profesor debería gozar de una profunda experiencia de aquello que enseña y además, tan solo debe enseñar aquello que conoce. Por otro lado, el profesor debe establecer una buena relación con los alumnos y debería ser alguien entrenado y con experiencia en detectar las necesidades físicas y psicológicas de los estudiantes de los diferentes grupos de edad. Puesto que el Yoga trata con aspectos de la vida y el aprendizaje, estos conceptos deberían integrarse en las diferentes situaciones cotidianas a través de diversos métodos al alcance del profesor.

Conforme el profesor va adquiriendo experiencia, puede necesitar desarrollar su habilidad como consejero para los problemas que los estudiantes hayan de afrontar a nivel físico, psicológico y espiritual durante el desarrollo de su personalidad. Esta tarea puede realizarse durante el tiempo asignado al recreo.
Tanto padres como profesores deberían profundizar en el Yoga, deberían asistir a un curso introductorio sobre esta práctica pues les ayudaría a entender las necesidades especiales de un estudiante de Yoga
El curso de Yoga debería estar correctamente organizado en cuanto a contenidos, conveniencia y graduación, de modo que se adquieran los contenidos de forma gradual y relacionada. Las practicas deberían ser asimismo progresivas – de lo más sencillo a lo más complicado – y la filosofía tan solo se impartirá a los alumnos de los últimos niveles, quienes serán suficientemente maduros para comprenderla.

El ratio ideal de alumnos en una clase de Yoga es de 20 estudiantes; en caso de contar con un número superior de alumnos, será necesario un ayudante, pues resulta complicado manejar grupos numerosos en una clase de Yoga, ya que el profesor podría desatender la enseñanza individualizada y la clase se convertiría en algo mecánico.
Puesto que la experiencia en Yoga es subjetiva, no existe un método apropiado de evaluación que ejerza de guía. Un profesor experimentado será capaz de apreciar el progreso de un alumno a través de su comportamiento y sus rutinas. El Institute ha trabajado en todos los aspectos posibles de la educación de Yoga y ha sido a través de su labor pionera que ha conseguido elaborar un programa educativo de primera para el profesor de Yoga.

Promil Jain Sequeira

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