“EL SENTIDO DEL DEBER” Mahansaji

Cuando una persona práctica Pranayama, ha de entrenar un estado de alerta consciente, para percibir la acción y función de los músculos que intervienen en el mecanismo respiratorio. Otro punto imprescindible es aprender a respirar de forma natural y relajada, incrementando paulatinamente los tiempos en cada uno de los actos que interviene en la respiración: inspirar, retener, exhalar y suspender. Todo coordinado al unísono, incrementa la alerta consciente, la concentración, el control y bienestar de las funciones orgánicas y mentales, además de obtener un conocimiento profundo sobre todo ello. Estas prácticas de Pranayama tienen tanta importancia, que se incluyen dentro de los hábitos saludables cotidianos, denominados “Sandhya vandan”. Así es como los Yoguis del pasado descubrieron y utilizaron, el importante manejo del flujo nasal por una u otra fosa, a conveniencia, según la hora del día o necesidad particular. (Siva Svarodaya).

La monitorización o pausa voluntaria de las emociones y pautas de conducta, es un capítulo importante en la práctica del yoga. Esta pausa y ralentización se consigue mediante prácticas psico-físicas, como Mudras y Bandhas. Es una breve exposición del potencial técnico que dispone el Yoga, para el mantenimiento en nivel óptimo de las funciones orgánicas y el desarrollo de la alerta consciente.

               Todo esto forma parte del auto-desarrollo personal, pero hay mucho más, la responsabilidad o deber individual no acaba aquí, también implica a nuestro entorno más cercano, familia. Atender a las necesidades familiares, no tiene porque interferir en el cuidado diario personal, es más, debe ser la prioridad básica. El cariño, no ha de empañarse por una intensidad emocional exagerada. Es saludable mantener la distancia correcta entre los demás y uno mismo. Significa que debe haber una no identificación y desapego emocional equilibrado hacia la familia. Es la única forma de ofrecer una atención adecuada y proporcionada. El cirujano puede realizar mejor su trabajo, cuando interviene sin ningún bloqueo emocional que le incomode en su trabajo. De hecho, hay profesionales que prefieren no operar a sus propios familiares.

               Se necesita buscar un equilibrio entre la dedicación a la familia y las demás responsabilidades, incluida la de cuidar de sí mismo, porque cada parcela de la vida requiere una atención particular, lo que implica tareas diversificadas.

               El sentido del deber en el lugar de trabajo es muy importante. Hay que desprenderse del interés personal y centrarse la tarea profesional. Por eso una mente equilibrada favorece enormemente la disolución de la duda entre lo que uno debe y lo que puede hacer.

               El deber hacia la sociedad, el país, la humanidad, es la responsabilidad siguiente y sólo se atienden, una vez los precedentes se han realizado. Muchos voluntarios, trabajadores sociales y políticos con serios problemas de personalidad, pueden estar cumpliendo algún tipo de deber, pero su trabajo es de muy baja calidad.

               El deber ha de aplicarse y analizarse desde el punto de vista personal. La propia evolución personal determinará si estamos subiendo correctamente por la escalera del deber, o por el contrario, estamos a un nivel vegetativo, atascados y desequilibrados.

         TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

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