OSHO. Yoga la ciencia del Alma VOL III. Yoga Sutras de Patañjali I, 41

    En Japón, en los monasterios zen, tienen un método para tratar a los que están locos. En Occidente aún no han sido capaces de encontrar ninguno. Todavía están tanteando en la oscuridad. Incluso los locos más comunes parecen estar más allá de toda ayuda. Y los psicoanalistas emplean tres, cinco, siete años. Aun así, no obtienen mucho. Puedes excavar y excavar allí como si fueran los Himalayas y no encontrarás ni siquiera un ratón. Solamente la gente muy rica puede permitírselo; es un lujo. El psicoanálisis es un lujo.  La gente hace ostentación de ello, de haber sido psicoanalizados por un analista muy famoso. Durante 5 años, continuamente son psicoanalizados como si eso fuera un gran logro; y nada sucede, la gente va de un sicoanalista a otro.

En Japón tiene un método muy sencillo. Si alguien se vuelve loco se le lleva al monasterio, allí tienen una pequeña casita separada del monasterio en un lugar apartado. Allí dejan al hombre, nadie se interesa mucho por él, nunca prestes mucha atención a un loco, porque entonces el interés se convertirá en su alimento. Un loco busca la atención de todo el mundo; por eso está loco. En primer lugar, está loco porque quiere atención eso le ha llevado a la locura. De forma que nadie se fija mucho en él …, le cuidan, pero no le prestan atención, le alimentan y le facilitan lo que necesita, pero nadie va a hablar con él. Incluso los que le llevan la comida y otras cosas, no le hablan, en realidad un exceso en el hablar le ha conducido a ese estado, es justamente lo opuesto al psicoanálisis. El sicoanalista habla y habla y deja que el paciente hable durante horas y el que está loco disfruta mucho con ello. ¡Alguien que escucha con tanta atención! ¡Es hermoso!

En el monasterio zen nadie habla al que está loco nadie le presta ninguna atención especial, le cuidan con sutil indiferencia, eso es todo durante 3 semanas nadie le habla y debido a que nadie le habla él puede hablar consigo mismo eso es todo, y se relaja, se sienta, o se tumba sobre la cama y no hace nada. En realidad, no hay tratamiento. Y al cabo de 3 semanas se encuentran perfectamente bien.

En la actualidad los sicoanalistas occidentales se han interesado en ello porque les parece imposible ¿Dejar al loco a solas consigo mismo? Pero, esta es la actitud budista, la actitud de los yoguis; dejar las cosas a su aire porque nada puede permanecer durante mucho tiempo estando agitado si lo dejas a solas, si no lo dejas puede permanecer durante mucho tiempo agitado porque tú estarás continuamente agitándolo.

 La naturaleza odia el caos. La naturaleza ama el orden. La naturaleza favorece el orden de modo que el caos solamente puede ser un estado temporal. Si puedes comprender esto entonces no hagas nada con la mente. Deja a esa loca mente a solas. Simplemente observa, no le prestes atención alguna. Recuerda: existe una diferencia entre observar y prestar atención. Cuando prestas atención a algo, estás interesado en exceso. Cuando simplemente observas, eres indiferente.

Buda lo denomina UPEKSHA, indiferencia, total y absoluta indiferencia. Sentado justo allí mientras el río fluye y las cosas se asientan y la suciedad se deposita en el fondo y las hojas secas son arrastradas. De repente la corriente es un cristal transparente.

Esto es lo que PATAÑJALI dice:

Cuando la actividad de la mente se encuentra bajo control, la mente se vuelve como un cristal puro, reflejando por igual, sin distorsión alguna, al que percibe, a la percepción y a lo percibido.

 EPIFANIO CASTILLO

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