Origen del GAYATRI. La leyenda II, (continuación)

Se dice que su amor por los devotos es infinito, pero aquí tenemos un problema, entre lo que un devoto pide y si es apropiado concederlo. Shiva está dispuesto a dar cualquier cosa que le pidan.  Así que está obligado a conceder al devoto sus deseos porque le ha hecho la pregunta, ahora no hay vuelta a atrás. “Señor eres el dios de la destrucción, el dueño de todas las armas terrenales y divinas, concédeme el dominio sobre estos poderes, el fuego, el viento, el agua, manejar el veneno de las serpientes, la ferocidad de los animales más salvajes”, Shiva no puede negarse, así que concede sus poderes a Vishwamitra, al instante siente como se establecen los poderes en su mente con sus mantras sagrados que le permiten dirigir el poder de la tierra, el fuego, el agua y el aire, un cuerpo infatigable, la fuerza de los animales salvajes.

Ahora busca venganza. Ya no necesita caminar porque es el maestro del viento, ahora va hacia el Ashram en que esta el hombre que habla con Dios, desciende hacia el prado y ve el lugar donde fue humillado, su ira brota descontroladamente. Lanza su furia desenfrenada con el poder de Agni, el dios del fuego, sobre las humildes chozas en que viven los discípulos del Maestro con sus familias, lo reduce todo a cenizas, chozas árboles, animales. Ahora sólo huele a humo. El Rsi horrorizado contempla aquél espectáculo dantesco, con su voz resonando en el bosque: “Oh rey malvado, te di de comer a ti y a tus ejércitos, te acogimos con un gran banquete ¿Así es como pagas nuestra hospitalidad? ¿Qué pecado hemos cometido?” Aún ante el horror no hay una pizca de rencor en aquellos grandes ojos negros, pero si una gran tristeza.

“Ahora dispongo del poder de Shiva, prepárate a recibir el castigo por no obedecer mi deseo de poseer la vaca mágica. Mi ira será terrible”. De nuevo levanta sus brazos con el poder del fuego ante el pequeño ermitaño que contempla la escena inmóvil con su rústico bastón de madera en la mano. El fuego en lugar de expandirse se contrae y se dirige hacia el bastón del viejo  que lo succiona por completo. Lo mismo ocurre con el poder del agua creando una enorme pared como un tsunami que absorbe el cayado instantáneamente del océano creado por Vishwamitra. El poder del aire sigue la misma reacción que el fuego y el agua, desaparecidos ante el poder del rústico bastón. De la tierra surge un huracán de rocas y lodo que como si fuera una pequeña ventisca anula al instante el poder del ermitaño. El potencial nuclear del universo fluye como la fuerza original del cosmos que mueve Brahma por el estímulo del mantra manifestándose en terremotos y el apocalipsis del universo en forma de un enorme rayo cósmico que incluso oscurece la cara del Rsi, saliendo chispas de su enmarañado cabello, se aferra con todas sus fuerzas a la enorme tensión que soporta el bastón, su piel se oscurece nada así se ha visto nunca, la fuerza de la creación en toda su expresión. Pero una vez más, todo se detiene.

Desconcertado por tamaña exposición de poder, Vishmamitra mira sus manos con repugnancia, ahora es consciente de lo que ocurre cuando un ser humano desafía el poder divino, su orgullo desaforado se disipa y se ve a sí mismo como un ser despreciable y mísero. ¿Cómo he podido desear la muerte de mi gurudev?

Se sigue mortificando por sus actos, pero es un guerrero, un Kshatriya, no puede detener su voluntad, así que decide allí mismo reconducir sus actos, “la única forma de expiar tanto dolor únicamente puede realizarse convirtiéndome en un Brahma Rsi” piensa.

De nuevo toma el camino hacia las montañas, hacia el Himalaya, la morada de los dioses. Comienza una nueva Sadhana de meditación y austeridades. Intenta controlar la sed, el hambre y el sueño. Toda esa fuerza mental acumulada se dirige ahora hacia lo divino. Pasan un año, diez años, cincuenta años, doscientos años. En la cúspide del esfuerzo siente una enorme paz y serenidad,  que se parece a la divinidad. Pero no le parece suficiente, el quiere ser un Brahma Rsi. Aquél que es consciente de toda la existencia, de todo el pasado, el que conoce el origen de todo.

Un día en lo más profundo de su meditación, siente a un pequeño pajarillo que se posa en una rama y comienza a cantar, lo que le provoca un ataque de cólera contra la inocente ave. Ahora es consciente de que su corazón todavía está lleno de ira y odio. Su ardiente deseo por alcanzar la meta espiritual ha cegado su visión. Analiza la situación y comprende que actitud es equivocada, que simplemente ha cambiado el objetivo pero no su ansiedad y codicia por conseguir un logro. El apego ha cegado su intelecto, ha tomado la dirección equivocada, se encuentra de nuevo en el principio. “

¿De donde viene este apego? Antes apegado mi estatus de rey, a mis posesiones, al poder, a la riqueza. Ahora a la fragancia de una flor, a un poder a través de las austeridades, sólo estoy pensando en la creación, no veo al creador” “Me he detenido en lo superficial, aunque haya dejado atrás familia, poder y riqueza” ¿Cómo puedo cambiar todo esto?¿Qué puedo hacer para amar a todo lo creado sin condiciones? Cada respiración, cada pensamiento, cada acto, como un servicio de puro amor.” Ahora no quiere ningún logro, ninguna posesión humana, sólo sentarse en meditación y observar su aliento vital.

Conecta con la fuente de energía universal en meditación profunda, siente como la energía asciende por el canal  de la columna vertebral hasta su cabeza. Inicia una drástica depuración karmica y su corazón se va abriendo a la presencia divina. Pasan años, quién sabe, quizás cincuenta, tal vez mil; en ese estado de éxtasis profundo el tiempo no vale nada. Finalmente toma contacto con el espíritu supremo y adopta la forma de Vishnu, en presencia de Ishwara se convierte en Mitra Vishwamitra. Ahora cuando hable lo hará como un instrumento de la divinidad, su rostro se llena de lágrimas, se hace de un bastón simple de madera como representación de su rango.

Pero aún surgen dudas. “estas manos fueron un día las ejecutoras del deseo de hacer daño a gurudev” ¿Cómo sabré que estoy libre de esa tentación para siempre?

“Debes retroceder, visualizar el mundo, la violencia, la lujuria, el poder como impulsos indeseables que generan el sufrimiento en la humanidad y como se ha de vencer por medio de la voluntad. Entra de nuevo en la edad oscura y siente todo el dolor del ser humano, el ciclo interminable de nacimiento y muerte, hasta que comprendas y te liberes de esta esclavitud eterna”

Continua meditando, esta vez más febrilmente si cabe, el dolor indescriptible que siente en su corazón se va derritiendo lentamente hasta quedar en una minúscula forma. Surge del corazón un sonido desconocido, la vibración indescriptible, las sílabas del mantra comienzan a separarse del sonido, veinticuatro sílabas doradas, ocho sílabas por línea, que se organizan en tres líneas. Comienza a recitar las estrofas del mantra, en ese momento ve desaparecer el sufrimiento infinito que lleva en su corazón. Ha encontrado un mantra, que con sólo escucharlo sana el corazón, “lo llamaré Gayatri”.

Lo escucha por todos lados, incluso fuera de su forma física, como si toda la creación cantase el mantra. El mismo Brahma se presenta en su corazón lleno de amor y compasión, dice “Vishmamitra “amigo del universo” has conseguido a través de tu fuerza de voluntad un regalo para la humanidad, un mantra capaz de otorgar la iluminación” “no importa quién lo recite se llenará de gloria”

Así es como el Mantra Gayatri ha llegado hasta nosotros, como un regalo divino, cualquiera que lo cante será capaz de romper el velo de Maya para poder percibir al menos un poco de la felicidad eterna. Así que puedes unirte al resto de la creación recitando este Mantra como millones de personas lo han estado haciendo durante miles de años.

EPIFANIO CASTILLO

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