LOS BHAVAS

           A lo largo de la vida van surgiendo situaciones y momentos difíciles en los que, sin darnos cuenta, somos arrastrados por los acontecimientos y nos dejamos llevar por la corriente sin pararnos a reflexionar y actuar de acuerdo a nuestros principios y convicciones.

            Personalmente, en estas situaciones, dispongo de una brújula que me permite tomar de nuevo el rumbo para reorientar con más claridad mis pasos y dirigirme en la dirección que quiero transitar por la vida. Esta brújula me la proporciona el Yoga a través de los Bhavas.

            Los Bhavas son un concepto básico de la filosofía Samkhya. Su precursor fue el gran sabio Kapila que a peticion de su discípulo Asuri, simplificó en cuatro palabras o ideas básicas todo su conocimiento y sintetizó la esencia de esta filosofía de vida.  Muchos siglos después, el Dr. Jayaveda Yogendra del Yoga Institute de Bombay, retomó esta idea y la desarrolló ampliamente para el sistema de yoga educación. La palabra Bhava se puede traducir como “actitud” y definirse como “potenciales de nuestro intelecto”.

            Los humanos somos seres dotados de un intelecto con dos fuerzas poderosas y opuestas: por un lado disponemos de enormes potenciales internos, cualidades y actitudes positivas (Bhavas), y por otro numerosas debilidades, defectos y actitudes negativas (Abhavas). Todas ellas configuran el carácter y personalidad individual e influyen poderosamente no solo en los comportamientos cotidianos sino también en la forma de ver y vivir la vida según sean la intensidad o predominio de unas u otras actitudes.

            Estos 4 Bhavas o conceptos básicos, denominados en sánscrito Dharma (deberes, orientación de la dirección de la vida), Jñana (concentración y conocimiento), Vairagya (objetividad, desapego) y Aishvarya (autoeficiencia, logro), forman un conjunto de actitudes interconectadas y complementarias que representan una especie de mapa con sus puntos cardinales que  sirven de referencia para orientar nuestras actuaciones en todo momento, pero sobretodo en épocas de incertidumbre y desasosiego.

            El primero, Dharma, es un pilar fundamental. Se refiere a los deberes y responsabilidades  que tenemos en la vida. Aquello que debemos hacer porque es nuestra obligación. Aunque nuestras responsabilidades son diversas y varían a lo largo de la vida, en este bhava se establece una jerarquía de deberes que, a diferencia de lo que podría parecer, empiezan en uno mismo y continúan abriéndose a todo cuanto nos rodea: familia, sociedad, entorno, humanidad…, teniendo como base ética los conceptos de yama y niyama.

            Nuestro primer deber está relacionado con nosotros mismos. Esto no quiere decir que fomente actitudes egoistas, muy al contrario. Otorga un valor fundamental a capacitarnos para cuidar, preservar y procurar nuestro mejor estado de salud en todos los ámbitos del ser: tanto en el físico, emocional o mental, como en el espiritual. Se refiere a mantener nuestro equilibrio y bienestar con una energía que nos permita atender nuestras obligaciones a pleno rendimiento, con eficiencia, actitud positiva y entusiasmo, evitando la dependencia, el victimismo, la falta de energía y el negativismo.

           Es importante recordar esto porque en demasiadas ocasiones parece que nuestro bienestar no depende directamente de nosotros y nuestras acciones, acostumbrados a tratar cualquier molestia, dolor o malestar a través de medicamentos o agentes externos, cuando la realidad es  que tenemos muchas herramientas y recursos propios que podemos utilizar para preservarla y reforzarla.

            Para ello se nos recomienda desarrollar hábitos y rutinas saludables que proporcionen fortaleza para atender nuestras obligaciones, porque cuando cumplimos con nuestro deber nos sentimos en paz con nosotros mismos y esto nos aporta mayor calma mental. Debemos ser organizados y disciplinados, planear metas a corto plazo que podamos cumplir y ser vigilantes en las tareas para evitar la pereza y cometer menos errores.

            El entrenamiento y desarrollo de actitudes mentales más positivas como la amabilidad, la satisfacción, el entusiasmo y alegría en la acción son tareas fundamentales, así como cultivar la aceptación y la fe, que no hay que confundir con la religión, sino entendida más bien como una actitud positiva hacia la vida, que da a quien la posee confianza, energía, vitalidad y fortaleza.

            El segundo concepto, Jñana, se refiere a la  consciencia y concentración con la que deberíamos realizar nuestras acciones. Con la necesidad de estar atentos al momento presente, a lo que hacemos aquí y ahora. El ritmo de vida actual nos impulsa a tener la mente en muchas cosas a la vez y realizar multitareas desviando continuamente el foco de atención de una cosa a otra, impidiéndonos mantener una concentración específica en lo que estamos haciendo. Mientras comemos, nuestra atención debe estar en la comida, los alimentos, la masticación, el sabor, olor..; cuando escuchamos, prestar total atención a lo que oímos sin dar vueltas a nuestros pensamientos; si caminamos, nuestra mente centrada en el camino, los pasos, el apoyo… Si nuestra atención está en lo que hacemos en el momento presente, vivimos la realidad sin distracciones, estamos conscientes de ella y con total concentración. Nuestra mente deja de ir al pasado o al futuro y cuerpo, mente, emociones e intelecto se integran en la actividad que realizamos proporcionando mayor comprensión y conocimiento de la vida.

            Vairagya es objetividad, desapego, elementos fundamentales a tener en cuenta en cualquier actividad que realicemos. Aquí se da un paso más en este proceso de cambio, al proponernos actuar con desapego emocional y objetividad, alejándonos del apasionamiento y el excesivo control sobre las cosas, sin condicionarnos por nuestros deseos de éxito o reconocimiento. Necesitamos soltar tensión, actuar relajados, sin estrés. El camino es entregarnos, dar siempre lo mejor de nosotros mismos, mantener  atención y consciencia en la acción presente, pero con actitud distendida, reduciendo el ego, aceptando lo que suceda y aprendiendo de ello….Porque hay cosas  que dependen de nosotros, de nuestras actuaciones, pero otras no. Hacer lo mejor que podamos aquello que nos corresponde, soltar tensión y desapegarnos del resultado.

            El cuarto,  Aishvarya, es consecuencia de los anteriores. Se refiere a la autoeficiencia, los logros, el éxito, la confianza. Si estamos establecidos en el camino de los tres primeros y hemos cumplido con nuestro deber en la forma propuesta, se obtendrán resultados y el sentimiento de logro, la satisfacción y el conocimiento serán más fáciles de experimentar. Cultivar la voluntad individual, la autonomía, la determinación y la autoconfianza son también algunos componentes  necesarios para el desarrollo de este bhava.

            Estos cuatro conceptos son algo vivo, cambiante y expansivo. Son semillas que brotan y van creciendo y fortaleciéndose a medida que se trabaja sobre ellas. Su práctica nos ayuda a superar nuestras aflicciones, tener una vida menos dolorosa y de mayor comprensión. En último sentido, nos permiten enfocarnos en un camino más espiritual que nos va acercando hacia el alma.

            Hace años, escuché un cuento narrado por Jorge Bucay en el programa “En días como hoy” de RNE titulado“El hijo del Cacique” y creo ilustra de manera sencilla esta idea de los bhavas que quiero compartir.

El hijo del Cacique sabía que tenía un problema. A veces él se sentía luminoso, poderoso, noble, pero otras veces actuaba con una actitud tan canalla y ruin que a él mismo le avergonzaba.

Así que un día fue a ver a su padre. Se sentó junto a él y, fumando ambos de una misma pipa  para conectarse de manera más espiritual entre ellos , le dijo:

            – Padre, quería hablar contigo porque estoy asustado y tengo mucho miedo.

            – Hijo mío, tu eres el futuro Cacique.  No deberías tener miedo. No es bueno que tenga miedo un Cacique.

            – Yo te voy a contar lo que me asusta, padre. Yo sé, que dentro de mí viven un águila y un chacal. Cuando el águila predomina, yo  me siento noble y fuerte como el águila, que sobrevuela con valor, que caza lo que come, que alimenta a sus polluelos, que tiene fuerza para luchar por sus principios y para buscarse lo que necesita…

Pero otras veces…, otras veces siento que dentro de mí domina el chacal…, y el chacal es carroñero, vive de las sobras, se conforma con lo que encuentra, se aprovecha de los demás, no es capaz de salir a buscar su propia alimentación y en última instancia vive de lo que queda sin buscar nunca lo que necesita. Y estos dos, el águila y el chacal, viven dentro de mí.

Y ¿sabes qué, padre?…, tengo mucho miedo porque no sé quién va a ganar la batalla final. No se si al final, ganará el águila o ganará el chacal. Por eso vengo a   preguntarte, padre, ¿quién de los dos va a ganar esta batalla dentro de mí? Nadie me  conoce como tú…..

Y entonces el gran Cacique le dijo:

            -  Hijo mío, como todas las cosas, de los dos ganará el que tú alimentes, el que tú hagas crecer. El animal al que des de comer…, ese ganará.

Y de nuestras virtudes y defectos predominarán unas u otras, dependiendo de aquellas a las que alimentemos, dependiendo de aquellas a las que hagamos crecer. Y si somos capaces de hacer crecer nuestras mejores virtudes, entonces nuestros defectos irán muriendo de inanición.

            Dado que ambas fuerzas conviven en nuestro interior y normalmente no están equilibradas, The Yoga Institute nos propone conocer todos nuestros potenciales, despertar las fuerzas positivas de nuestro subconsciente (los Bhavas),  desarrollarlos, fortalecerlos e incorporarlos paulativamente a nuestra vida con el fin de producir cambios beneficiosos a todos los niveles de la personalidad. Es la manera de utilizar mejor nuestra  fuerza interior, aprender a valernos con nuestros propios recursos y desarrollar nuestras actividades con otra actitud, aprendiendo a vivir la vida de otra manera.

            Las herramientas propuestas para trabajar sobre ellos son diversas, pero es fundamental la práctica regular, continua y sistemática. Se propone abordar cualquier cambio de forma progresiva, poco a poco y sin violencia.

            Cualquier práctica de yoga realizada con disciplina, consciencia y concentración favorece el desarrollo de los bhavas. Todas son importantes y afectan a los diferentes aspectos de la personalidad, aunque inicialmente parezcan más dirigidas al ámbito físico, o al mental, afectivo o espiritual. Son prácticas muy favorables:

  • La creación de hábitos y rutinas saludables, destacando por su importancia la alimentación, la higiene y limpieza tanto externa como interna de ciertos órganos (cualquier impureza crea irritación en nuestro sistema y afecta a nuestro pensamiento).
  • Los pranayamas.
  • El necesario descanso, el ocio y la relajación.
  • La meditación.
  • Las asanas pueden contribuir a  despertar ciertas actitudes. Por ello, al realizarlas debemos tener en cuenta no sólo el nivel físico, sino otros niveles más sutiles y profundos que proporcionan mayor comprensión de la postura y sus efectos psicológicos.
  • El autoestudio y la reflexión son imprescindibles para estar más atentos a nuestros pensamientos y emociones, a nuestras reacciones y sus consecuencias; es decir, conocer mejor nuestro patrón de pensamiento y comportamiento
  • Crear motivación, disciplina y autodirección en la vida.
  • Es necesario entrenar la mente, aprender a dirigirla y desarrollar actitudes más proactivas y positivas en nuestras actividades cotidianas, tratando de evitar el malestar, la negación, las continuas quejas y enojos que merman nuestra energía física y mental…
  • Ser capaces de creer en valores más elevados, mantener un contacto mayor con lo natural y tratar de educar y regular nuestra conducta hacia el exterior, es decir en las relaciones con los demás seres y el entorno (yamas) y hacia el interior, es decir, con nosotros mismos (niyamas).

            En otros ámbitos de la vida, estas características destacadas en los bhavas son consideradas rasgos básicos de una personalidad saludable: una mente disciplinada que cumple sus deberes a gusto, con entusiasmo y alegría (Dharma), que puede concentrarse y adquirir conocimiento (Jnana); desinteresada y relajada (Vairagya), que confía en sí misma y se desarrolla (Aishvarya). Así como  la ausencia de ellas supone el florecimiento de otras cualidades contrarias (Abhavas): la mente perezosa, sin disciplina, que carece de capacidad para concentrarse, que es distraida e ignorante, carente de objetividad, que está demasiado apegada o que no tiene confianza en sí misma.

          Sabemos que no es un camino fácil y que tendrá caídas, quizá muchos pasos atrás y unos pocos adelante, pero estamos seguros que iniciarlo con este mapa y brújula en la mano es algo auténtico, certero y que merece la pena experimentar.

Referencias bibliográficas:

  • “Curso de Yogabhavas” de Harold Sequeira
  • “Cuidarse con el Yoga” de Dr Jayadeva & Hansaben
  • “Módulos Bhavas” Yoga Human Project

Pilar Gil

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