JALANETI, limpieza nasal.

Shri Yogendra (Higiene Esencial del Yoga)

Generalmente las partículas de polvo que inspiramos quedan retenidas en la superficie mucosa del conducto nasal, para más tarde ser expulsadas al exterior mediante el continuo movimiento de los pelillos diminutos de sus paredes. Cualquier microbio que entre en la nariz sigue el mismo procedimiento, la naturaleza nasal es altamente germinicida, así que las bacterias que no se expulsan, se destruyen. Sin embargo, la enorme cantidad de polvo en el aire, la contaminación, los alimentos procesados, las bebidas y el estilo de vida malsano que llevamos, atrofian el mecanismo biofísico mermando notablemente su eficacia.

Esta enorme acumulación de toxicidad no se puede eliminar con la utilización habitual del sonado con pañuelo. Además, durante el sueño las partículas se van incrustando y engrosando en la fosa que queda no operativa cuando dormimos de costado. Esto va debilitando la calidad natural para respirar reduciendo el diámetro del canal respiratorio, produciendo efectos negativos en las células sanguíneas, la circulación de la sangre, afectando al proceso digestivo y al sistema nervioso. Todo esto finalmente se traduce en una perdida gradual de la vitalidad.

El bloqueo de las fosas nasales, algo cada vez más común entre los adultos, conlleva una vejez prematura, debido a la pobre calidad del aire y a la saturación de los conductos. El Yoga científico afirma que la obstrucción de las fosas nasales influye muy negativamente en el ciclo energético vital del individuo, puesto que interrumpe la armonía entre las corrientes (positiva-negativa) electromagnéticas naturales: Solar (Pingala) y Lunar (Ida). También afecta a la temperatura corporal, el pulso y por lo tanto a la salud en general, mentalmente dificulta la concentración y la capacidad de pensamiento. Todo esto se puede evitar con el cuidado diario adecuado de los órganos nasales. El procedimiento yóguico (NETI) es tan sencillo y eficaz que asombra que su práctica no sea de uso generalizado debido a la cantidad de problemas de salud que evita.

El efecto del lavado nasal que propone el Yoga, estimula y depura las terminaciones nerviosas microscópicas y la delicada membrana mucosa interior, así como los numerosos pliegues y estrechos conductos que calientan el aire inspirado. Propicia de forma directa la lubricación aportando los dos tercios de humedad necesarios, humedece la membrana mucosa especialmente importante en climas tropicales por la cantidad de polvo que se aspira por la nariz. Así se mejora notablemente el filtrado del aire haciendo la respiración más fluida, más rítmica y saludable. EL abundante flujo de aire fresco que penetra en las cavidades limpias enfría el cerebro y relaja el sistema nervioso. Los estudios científicos actuales ratifican y avalan la afirmación de los Yoguis: por medio de la limpieza nasal, mejora la visión y sanan las enfermedades producidas por la obstrucción nasal.

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“La práctica de higiene nasal yóguica purifica las fosas nasales, vigoriza el cerebro, tonifica los nervios ópticos y por tanto mejora la vista” Hathayogapradipika II, 30.

Del texto “higiene esencial del Yoga” Shri Yogendra. Traducción: Oihana Castillo

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