Dhammapada las enseñanzas de Buda – X, XI, XII, XIII, XIV, XV

X. EL CASTIGO

128(X.1).- Todos se estremecen ante el castigo final, todos temen la muerte. No mata ni destruye a otros el que considera a los demás como si mismo.

129(X.2).- Todos se estremecen ante el castigo final, la vida es amor sin limites. Ni mata ni destruye el que considera a los demás como si mismo.

130(X.3).- Quien daña la felicidad de los demás por satisfacer la suya jamás disfrutará después de la muerte

131(X.4).- Quien no daña la felicidad de los demás por satisfacer la suya, la disfrutará después de la muerte.

132(X.5).- Nunca pronuncies palabras crueles contra nadie porque se volverán contra ti. Las palabras ofensivas producen sufrimienlo y se vuelven contra el que las pronuncia .

133(X.6).- Si permaneces tan silencioso como un gong insonoro, todo está preparado para que entres en el Nirvana, nunca más la violencia entrará en tu ser.

134(X.7).- Como el pastor controla al ganado con su vara y lo conduce hacia los pastos, también la vejez y la muerte dirigen la vida de los seres.

135(X.8).- El necio al hacer daño sin saberlo, al igual que el fuego consume el combustible, es atormentado y consumido por sus malas acciones.

136(X.9).- El que hace daño al indefenso,ofende al bondadoso, pronto sufrirá una de los diez estados siguientes :

137(X.10).- Padecerá inmenso dolor, suÍrirá pérdidas desastrosas y terribles daños, graves enfermedades y locura.

138(X.11).- O tendrá conflictos con las autoridades, será objeto de graves calumnias, perderá a los más cercanos o sus posesiones.

139(X.12).- O el fuego destruirá su hogar y en el momento de renacer lo hará en el infierno.

140(X.13).- Ni por ir desnudo con el cabello enmarañado, ni por ir sucio, o ayunar, o dormir en el suelo, o untar el cuerpo de ceniza, ni por practicar posturas ascéticas puede purificarse el mortal que no ha abandonado la duda.

141(X.14).- Independientemente de como vista, si cultiva la tranquilidad mental, si se mantiene sereno, puro, si no hace daño a criatura alguna, es un Brahmin, un asceta,un Bhikkhu .

142(X.15).- ¿Existe en este mundo un hombre que esté libre de cualquier culpa? ¿Existe algún pura sangre que no necesite el golpe de látigo?

143(X.16).- Como el brioso corcel va veloz e impaciente hacia la meta, así la confianza, virtud, energía, meditación, indagación de la verdad, perfección de conocimiento y conducta, por la fe destruye tu sufrimiento.

144(X.17).- El maestro artesano construye los canales y lleva el agua allí donde se necesita, otro sabe confeccionar las flechas perfectas, el carpintero domina las formas de la madera, el sabio tiene autodominio.

XI. LA VEJEZ

145(XI.1).- ¿Por qué esa alegría? ¿Por qué ese júbilo cuando el mundo entero está quemándose? ¿Es que estás envuelto en sombras? ¿Por qué no buscas la luz?

146(XI.2).- Observa las formas lamentables que decoran el mundo, la masa de elementos corruptibles, los débiles y vanos deseos en que nada es duradero ni estable.

147(XI.3).- Este cuerpo tan frágil no es nada más que un nido de miserias decrepitud y corrupción, la vida acaba en muerte.

148(XI.4).- ¿Qué placer existe en contemplar los huesos diseminados como calabazas en Otoño?

149(XI.5).- En esta fortaleza formada por huesos, carne y sangre, solo moran el orgullo, la envidia, la disolución y la muerte.

150(XI.6).- Incluso los lujosos carruajes imperiales quedan un día inservibles. También el cuerpo se vuelve decrépito con la edad; pero la Ley Verdadera siempre está vigente, así puede pasar de un sabio a otro .

151(XI.7).- El ignorante a medida que se va haciendo viejo como el buey, aumenta su peso pero no su inteligencia.

152(XI.8).- Muchas veces he pasado en vano por el ciclo de nacimientos en busca del constructor de la casa ¡ Cuan doloroso es este ciclo !

153(XI.9).- ¡Al fin te encuentro constructor! Nunca más volverás a reconstruir esta casa que es mi cuerpo. Las vigas del techo han quebrado y toda su estructura se ha venido abajo. Mi mente liberada ha sufrido la extinción de todos los deseos.

154(XI.10).- Aquellos que han vivido una vida descontrolada y que en su juventud no supieron adquirir la verdadera riqueza, son como arcos inservibles que lloran porque han perdido la fuerza .

155(XI.11).- Aquellos que no han vivido una vida de auto-control y que en su juventud no supieron como adquirir la verdadera riqueza, son como la vieja garza a la orilla del lago incapaz de pescar.

XII. EL EGO

156(XII.1).- Si el amor hacia si mismo es grande, uno debería estar siempre alerta. El sabio debe estar muy despierto para advertir en si mismo los tres estados de juventud, madurez y vejez.

157(XII.2).- Uno debe estar más pendiente de situarse él mismo en el sendero correcto, que preocuparse en dar consejos a los demás. Por eso el sabio no hace reproches.

158(XII.3).- Si uno pone en práctica lo que aconseja a los demás, será su propio maestro. Podemos dar buenos consejos a los demás, pero es difícil seguirlos uno mismo.

159(XII.4).- Si uno es su propio maestro, ¿Para que quiere a nadie más?. Si uno domina su propia naturaleza interior consigue una maestría difícil de lograr.

160(XII.5).- El necio que hace daño, lo origina o lo fomenta, quedará triturado igual que el diamante deshace la gema.

161(XII.6).- Como la enredadera se adhiere al árbol así es como atrapan al hombre las acciones dañinas generándole más daño que incluso el que podría desearle su propio enemigo.

162(XII.7).- Es fácil ser injusto y dañino. ¡Que difícil es hacer  lo provechoso y bueno!

163(XII.8).- El necio que a causa de su visión errónea rechaza las enseñanzas de los adeptos del Noble y Justo, provoca su propia destrucción igual que el fruto del Bambú mata a la propia planta.

164(XII.9).- Haciendo el mal uno se daña a sí mismo, evitándolo se purifica, pureza e impureza sólo de dependen de nosotros. Nadie puede purificar a otro.

I65(XII.10).- Ningún hombre debería descuidar su Bien supremo por seguir a otro, aunque este sea grande. Si sabe claramente cual es la mejor linea de conducta no debería desviarse de ella.

XIII. EL MUNDO

166(XIII.1).- No sígas el camino del mal. Evita la indolencia mental. Erradica la visión errónea. No seas de los que persisten en quedarse en este mundo.

168(XIII.3).- Sigue la enseñanza de la sabiduría y no la del mal. El sabio conoce la felicidad en ambos mundos.

169(XIII.4).- A aquel que considera al mundo como una burbuja o un espejismo, Yama ,el rey de la Muerte, no puede encontrarle.

170(XIII.5).- Has de considerar al mundo como al lujoso carruaje de un Raja, que deja perplejos a los necios sin poseer valor alguno.

171(XIII.6).- El que antaño fue negligente y se ha vuelto vigilante, ilumina la tierra como cuando sale la luna sale detrás de las nubes.

172(XIIL7).- Aquel cuyas buenas acciones actuales borran las dañinas anteriores,ilumina la tierra como la luna cuando sale detrás de las nubes.

173(XIII.8).- El mundo está envuelto en la oscuridad y pocos son los que encuentran su camino como un pájaro cuando escapa de la red remonta su vuelo hacia el cielo.

174(XII.9).- Los cisnes eligen la ruta del sol. Aquellos que poseen poderes ocultos pueden volar. Los sabios dejan este mundo después de vencer a Mara y su ejercito malvado.

175(XIII.10).- Ningún mal es imposible para el que viola la Ley de la Doctrina, que dice falsedades y desdeña el mundo Superior.

176(XIII.11).- Los avaros no pueden acceder al mundo de los dioses y los necios ignoran la felicidad de dar. Pero el sabio goza dando y así conoce la felicidad en el otro mundo.

177(XIII.12).- Es mejor entrar en el flujo ascendente que gobernar la tierra, llegar al cielo o reinar sobre los mundos.

XIV. EL DESPIERTO (EL BUDDHA)

178(XIV.1).- Su victoria nunca ha sido superada ni igualada ¿Qué camino conducirá a El? ¿El Sin-camino? ¿El Despierto que mora en lo infinito?

179(XIV.2).- El que no tiene ni codicia ni deseo ¿cómo puede extraviarse? ¿Qué camino nos  llevará hasta El? ¿El Sincamino? ¿ El Despierto que mora en el infinito?

180(XIV.3).- Hasta los dioses envidian a los sabios entregados a la meditación, los Despiertos, el Vigilante que vive gozoso en la renunciación y la soledad.

181(XIV.4).- Es difícil renacer como ser humano. Difícil esta vida mortal. Difícil tener la buena fortuna de escuchar la Verdadera Doctrina.. Difícil el Advenimiento del Despierto.

182(XIV.5) .- Abstenerse de hacer daño, cultivar el bien y purificar la mente. Esta es la enseñanza del Despierto.

183(XIV.6).- Entre todas las prácticas ascéticas, la mejor es la paciencia. Entre los estados el Nirvana, así lo dice el Despierto. El que hace daño no es un monje. El que oprime a los demás no es un verdadero asceta.

184(XIV.7).- He aquí la Enseñanza del Despierto: No ofender, no hacer dlaño a nadie, practicar la disciplina según la Ley, moderar la comida, vivir retirado y fundirse en la más Alta Consciencia.

185(XIV.8).- Ni la lluvia de oro puede apagar la sed del deseo, es el origen del sufrimiento e insaciable. Esto lo conoce el sabio.

186(XIV.9).- Ni los placeres del cielo seducen al sabio. El discípulo del Buddha -el perfectamente Despierto – solo se regocija con la extinción del deseo.

187(XIV.10).- Presas del miedo, los hombres buscan refugio por doquier, bosques, montañas, santuarios.

188(XIV.ll).- Pero no existe refugio seguro, sólo el refugio supremo lo es. Ocultarse no elimina el sufrimiento .

189(XIV.12).- El que busca refugio en el Buddha, en el Dhamma (Doctrina Verdadera), en la Shanga (comunidad de monjes), con perfecto conocimiento percibe las Cuatro Nobles Verdades:

190(XIV.13).- El sufrimiento, su origen,su eliminación y el Noble Octuple Sendero que conduce al cese del sufrimiento.

191(XIV.14).- Este es el refugio seguro. Elegirlo es quedar liberado del sufrimiento.

192(XIV.15).- Es difícil encontrar al Perfectamente Noble. Este ser no nace en cualquier parte. Donde nace, todos los que le rodean viven felices.

193(XIV.16).- Feliz es el nacimiento de los Buddhas, feliz la enseñanza de la Ley Verdadera. Feliz la armonía de la Sangha, feliz la disciplina de lo Unido.

194(XIV.17).- Es imposible medir el mérito del hombre que venera a aquellos que son dignos de reverencia, sea el Buddha o sus discípulos, que están libres del deseo y del error, que han superado todos los obstáculos y que están por encima del sufrimiento y el dolor.

XV. LA FELICIDAD

195(XV.1).- Entre los que odian, felices los que vivimos sin odiar. Dejadnos vivir libres de odio, entre los hombres que odian .

196(XV.2).- Entre los que sufren, felices los que vivimos sin sufrimiento. Dejadnos vivir libres de sufrimiento entre los que sufren.

197(XV.3).- Entre los que viven inmersos en la codicia, felices los que vivimos sin ella. Entre los codiciosos vivamos libres de codicia.

198(XV.4).- Felices somos sin posesión alguna. Nos alimentaremos del gozo, como los radiantes dioses.

199(XV.5).- La victoria conlleva enemistad y el vencido vive desgraciado. El pacífico vive satisfecho, desdeñando tanto la victoria como la derrota.

200(XV.6).- No existe fuego más abrasador que la lujuria, ni mayor desgracia que el odio. No existe mayor miseria que la existencia, ni mayor éxtasis que la Paz Suprema.

201(XV.7).- El hambre es la mayor desgracia, la existencia la peor de las calamidades. El que ha entendido esto, realiza que el Nirvana es la Felicidad Suprema.

202(XV.8).- La salud es la mayor de todas las posesiones, el concimiento el mayor tesoro. Un amigo leal es la mejor de las conmpañías y el Nirvana la Felicidad Suprema.

203(XV.9).- Disfrutando  del dulce sabor de la soledad y la Paz Suprema, el hombre se libera del sufrimiento y del mal. Participa de la dulzura de la devoción a la verdad.

204(XV.10).- Es bueno practicar la contemplación sobre los Nobles, viviendo cerca de ellos la felicidad es ilimitada. Uno estaría siempre feliz si pudiera evitar a los necios.

205(XV.11).- El que frecuenta la compañía de los necios fomenta el sufrimiento; es tan dolorosa como la del enemigo. Vivir en compañía de los sabios es disfrutar tanta felicidad como entre los parientes más queridos.

206(XV.12).- Busca la compañía del sabio que es instruido, firme, prudente, devoto y noble. Sigue el ejemplo de este ser tan bueno y juicioso igual que la Luna sigue el movimiento de las estrellas.

Jesús Melero

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