Medicina indígena – Jayadeva Yogendra

El arte de la curación ha existido en la cultura de los pueblos desde principio de los tiempos. Estudiosos de historia de la medicina cuentan que mil quinientos años A.C., el Atharvaveda ya conocía la circulación de la sangre: un descubrimiento realizado por la medicina moderna recientemente y en 114 himnos médicos, el Veda expone síntomas y remedios para diferentes dolencias. Ya en Egipto existía una terapéutica en Papiro mil quinientos años antes de Cristo, explicando la función del sistema cardiovascular. Los egipcios de esa época eran tan respetados por su conocimientos en medicina, que eran invitados a otros países para transmitir su sabiduría. Los antiguos conocían muchos remedios para la cura de enfermedades de cuya ciencia nos estamos beneficiando actualmente. Susruta, cirujano pionero en la antigua India, ¡conocía hasta 1200 enfermedades y 750 recetarios!

Muchos descubrimientos de la antigüedad han llegado hasta hoy y son aceptados por la medicina moderna por su absoluta eficacia y fiabilidad. El código de Hammurabi (2000 a. C.), el primer uso de lentes conocido utilizado en China, el Ojo de Horus del antiguo Egipto utilizado en el recetario médico actual, el famoso juramento de Hipócrates, cirugía plástica de Susruta en el siglo VI a. C., son solo algunos de los ejemplos.

La Medicina Ayurveda fue un sistema pionero en higiene preventiva y en otros muchos aspectos como la dietética, salud general, etc. Tenemos muchos conceptos importantes en la antigua práctica médica india, por ejemplo el concepto de tridosas, la relación directa entre cuerpo y mente, etc. La medicina actual es muy consciente de que más del 70% de las enfermedades son de origen psicosomático. Estas enfermedades no pueden ser tratadas por medicamentos de tipo convencional.

Hay muchas cosas más de la sabiduría del pasado que desconocemos. El viejo concepto de enfermedad física de la medicina alopática está en desuso. De los factores psicosomáticos depende la salud.  Desafortunadamente muchos científicos se vuelven dogmáticos en cuanto a sus descubrimientos y no están dispuestos a considerar otros factores como causa del estrés y desequilibrio emocional. Con la simple ejecución de asanas o gimnasia no se pueden curar  enfermedades. Un reajuste  emocional es imprescindible.

La verdad es que la medicina indígena fue producto de una época en que los humanos vivían en contacto y dependían de la naturaleza,  o de Dios para su salud y bienestar, no se cerraron por completo a una visión ciega de la infalibilidad al razonamiento humano, confiaban también en una percepción intuitiva de la realidad y vivían en armonía con estos conceptos que proponía la antigua medicina.

 ¿Dónde más sino que en las antiguas obras de Ayurveda? ¿Encontramos declaraciones como “preservación de la buena salud y prevención de enfermedades: la importancia de los hábitos higiénicos cotidianos: bañarse, cepillarse los dientes, limpiar la lengua, lavarse la cara, cuidado de la boca, cabello, uñas y barba, lubricación del cuerpo y extremidades, alimentos adecuados, hábitos horarios de comidas, regulación de horas de descanso, sueño y ejercicio, ropa adecuada o abrigo, flebotomía (sangrado controlado) periódica y el uso correcto de laxantes, purgas y eméticos (vomitivos). La alimentación incontrolada o la ingestión de alimentos fuera de temporada, se sabía que producía determinados desarreglos metabólicos perturbando el equilibrio de las Dosas. El tipo ideal de comida para las diferentes estaciones del año era descrito en detalle. Según el antiguo texto de Ayurveda, el cuerpo y la mente siempre deben ser considerados en conjunto en las enfermedades o problemas de salud. Para la preservación de la salud emocional y la prevención del trastorno mental, la prioridad consistía en evitar ciertos factores  de riesgo (conducta compulsiva, pasión incontrolada, alteración emocional intensa, indulgencia sexual, malas compañías y deshonestidad), y la necesidad de mantener contactos con sabios, nobles, maestros y  virtuosos, que propugnaban la conducta moral saludable“. Esta es una cita de Ayurveda por el Dr. R. J. Vakil.

Muchas citas similares se pueden encontrar de textos clásicos de Hathayoga en las obras de Shri Yogendra. La medicina moderna ha llegado a valorar la higiene preventiva pero en la práctica real, la dependencia sigue siendo la medicina interna. Como Gandhiji bien dijo, el peor crimen de la moderna medicina es que elimina la capacidad de autosuficiencia del propio individuo para auto-curarse. Cuando uno se enfrenta a una enfermedad se entrega por completo a médicos y medicinas. Esta actitud en parte es resultado de una cultura moderna y sensata donde todos hemos llegado a creer en la infalibilidad de la ciencia y la razón, en que se aceptan valores materiales y desarrollo externo, velocidad, falta de paciencia, disciplina e incredulidad en una realidad súper sensible, etc., todo ello resultado de una vida basada en unos valores materialistas, en que médicos y pacientes son una parte más de este fenómeno moderno.

 “Pagas y lo tienes” (Cash and carry)  parece ser el lema entre paciente y médico. En tales circunstancias, la forma de vida cuidadosamente planificada de nuestros antiguos no tiene lugar excepto para exponerse en museos. Gran parte de la sabiduría del pasado se basa en experiencias contrastadas, sabiduría intuitiva, observación, razonamiento, etc.

El concepto yóguico de Pranayama o control de la bioenergía  a través de la respiración, es probablemente el mejor ejemplo basado en la observación minuciosa de la vida animal, sus ritmos variables de respiración, el proceso de reducción de las frecuencias respiratorias y su efecto sobre la duración de la vida (longevidad), análisis de la hibernación estacional, etc. Estudio, análisis y métodos para aumentar la longevidad, un aspecto más a revisar que ya trataban los antiguos textos.

Lo que hoy se considera como poco científico no hace nada más que aumentar la admiración por el conocimiento de los antiguos yoguis. Recuerdo en cierta ocasión hablando con el profesor Julian Sorrel Huxley, me hizo la pregunta típica, tan característica de la llamada actitud científica. Hablábamos sobre un tipo de hibernación que realizan los yoguis, cité los trabajos que había realizado Mohsin Fani en que comentaba su encuentro con un yogui después de 50 años sin ningún signo de deterioro, era exactamente tal y como estaba antes. Huxley bromeó: “Sí, pero verificó la fecha de nacimiento?  ¿Existía un registro de cientos de años atrás?

La realidad actual es que el personal sanitario  y científico, desconoce por completo sistemas antiguos tan elaborados analíticamente como Ayurveda, Yoga, etc., y su praxis se basa exclusivamente en análisis y estadística, lo que debilita enormemente las posibilidades del sistema, carente de una visión holística de la naturaleza humana. Si, estadísticamente se han reducido las enfermedades infecciosas, pero se están incrementado gravemente las nerviosas y degenerativas.

Se producen cantidades ingentes de fármacos, química, la contaminación del medio ambiente  está alcanzando niveles alarmantes, irreversibles y letales para la raza humana si no se pone remedio con urgencia, el planeta será inhabitable en poco tiempo debido a su atmósfera irrespirable.

Los antiguos sistemas como el Ayurveda tienen mucho que decir sobre este tema, incluso poseen una farmacopea sostenible y ecológica. No hay que rechazar por sistema su elaborada etiología, diciendo que en aquél tiempo no disponían de microscopio. La teoría del pensamiento científico actual sobre la causa es simplemente una forma pasajera de ver las cosa, el tiempo y la experiencia cambiará esta postura ideológica.

Probablemente es una teoría muy frágil sobre la que se sostiene todo el sistema actual de la medicina moderna.

21 YOGASATTVA

E. Castillo

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