LA VIDA NO TIENE NINGÚN PROPÓSITO. Osho.

P. Has dicho en alguna ocasión que en la vida no hay metas ni propósitos y sin embargo estamos todos aquí con la meta de iluminarnos….

Si estás aquí con la iluminación como meta no puedes estar aquí, físicamente te parecerá que estas aquí, pero no puedes estar conmigo.

La meta esta en el futuro, pero yo estoy aquí. Y una mente que está orientada hacia una meta, se ve obligada a estar en el futuro. Y lo que está orientado a objetivos está destinado a estar en el futuro, así que nunca nos encontraremos. Estás aquí para lograr algo, por eso mismo te lo estás perdiendo.

Estoy aquí para convencerte de que abandones la idea de liberación, Moksha, Dios o cualquier otra cosa parecida. Si dejas esta mente orientada hacia una meta y es sólo una. Y no hay otra mente, si la dejas te iluminas. La iluminación es una búsqueda es una realización. No es un objetivo, es la misma naturaleza. Como la vida es la iluminación, no hay nada que agregarle, nada que mejorarle. La vida es perfecta. No se mueve de imperfección a perfección, se mueve de perfección a perfección.

Estás aquí en busca de algo que funciona como barrera. Deja esa barrera, sólo está aquí. Olvídate de todo propósito. La vida no puede tener ningún propósito ¿quién puede tener otro propósito? De otro modo estarás en un retroceso infinito. Y ese propósito tendrá otro propósito. Y ese otro propósito tendrá otro propósito. La vida no tiene propósito.

Y es por eso que es tan hermosa, los hindúes la llamaron “Lila”, el Jugar. Ni siquiera es un Juego. En occidente la palabra juego se ha vuelto muy controvertida. Cientos de libros sido publicados en esta época con el título “Juego” “El Fuego Maestro” “El último Juego” “El Juego que la gente Juega”. Pero hay una diferencia entre “Juego” y “Jugar”. Los hindúes lo llaman “Jugar”, no “Juego”.

Porque incluso un juego tiene algún propósito, un resultado, una expectativa por la que jugar. Una victoria que alcanzar, el oponente tiene que ser derrotado. Entonces Jugar se vuelve un Juego y se vuelve serio. Los adultos juegan Juegos, los niños sólo juegan. Sólo con la actividad ya es suficiente. La vida es Lila, es Jugar, no hay una meta agregada. Y en el momento que estás listo para Jugar, te iluminas.

Intenta entenderlo de alguna otra dimensión. YA ERES LO QUE ESTÁS INTENTANDO SER. Cuanto más lo intentes, más te perderás. Deja todo esfuerzo, sólo acéptate a ti mismo y sólo sé eso. De repente está ahí, siempre ha estado ahí.

Pero has estado buscando ten seriamente. Que esa ha sido la única causa de perdértelo. Estás aquí en busca de algo como Iluminación, Samadhi, Satori o parecido. Para mí todas esas palabras son tonterías porque otra vez te dan una nueva línea de deseos. Te abren de nuevo la puerta del deseo, en el mundo deseas poder, dinero, prestigio.

Después te cansas de todo, cuando comprendes que todo eso es simplemente basura. Si obtienes, pierdes; si no obtienes, también pierdes. Así que comienzas a sentir que todo el asunto es una tontería. De repente comienzas a jugar nuevos Juegos: Iluminación, Yoga, Dios.

“El otro Mundo” “La otra Fuente” otra vez la mente te engaña. Se ha abierto un nuevo mundo de deseos, ahora vas en pos de otras metas. Y el dinero no es tan elusivo como la meditación, este mundo al menos es sólido. Esa “Fuente” el “otro Mundo” es absolutamente fantasía. Ahora estás en una zanja más profunda que antes, con lo primero podías darte cuenta que no servía. Con lo segundo tomarás millones de vidas para que te des cuenta que esto tampoco sirve.

Cuando una persona llega a descubrir que ninguna meta sirve, sin excepción, que ninguna sirve, entonces no hay nada más que hacer. Uno tiene que SER. Uno se relaja. Y uno se relaja totalmente porque no hay nada que hacer, no hay tensión. De repente tus límites se derriten como la nieve se derrite con el sol de la mañana.

Sin nada que hacer, desapareces, el ego desaparece. Sin nada que hacer, nada que ser. Nada que alcanzar ¿Quién serás? Toda tu identidad inoperable. Esto es Iluminación. Entonces comienzas un camino de vida totalmente diferente.

Empiezas a querer jugar, empiezas a vivir momento a momento. Sin lugar donde ir. Lo que sea que la vida te da lo aceptas con plena gratitud. Sientes las gracias. Esto es lo que llamo convertirse en un Dios.

En cuanto comienzas a jugar viviendo el momento, te has convertido en un dios. Estoy aquí para persuadirte de que ya eres un dios, puede que estéis aquí para convertiros en dioses. Eso no me incumbe, yo si sé para qué estoy aquí. Sólo para persuadirte de que mires tu cara una vez más.

Que busques dentro y que no sigas sin buscar primero algo que no existe. La vida es jugar sin sentido. El jugar de infinitas fuerzas. Hermosa si no tienes en la mente el triunfar. Fea si tienes ambición de convertirte en algo, de ser algo, de hacer algo.

RELÁJATE. Deja el futuro completamente, sólo este momento existe. Y este momento es eternidad. Y sólo esta vida es todo lo que está allí. No pienses en otra fuente.

Hay un cuento chino del “hombre que volvía del medio del río” ¿Porqué volvía del medio del río? Porque no hay otra fuente. ¿Por qué comenzó a reírse? Porque de repente se dio cuenta que él era el Buda que tanto estuvo buscando.

Los Maestros Zen enseñan a sus discípulos, que si algún día en se encuentran en su meditación con algún Buda, mátalo enseguida. No esperes un segundo más. ¡Mátalo enseguida! Si no te atrapará. Tienen razón.

Mientras estás meditando Krishna viene con su fruta,….es tan hermoso. Pero otra vez estás soñando, otra vez te atrapó el sueño del deseo. Y si el que viene es Jesús, también estarás atrapado en la red de la mente, has caído en la tela de araña.

Y otra vez aparece un Buda y vuelves a olvidarte de ti. Los Maestros Zen dicen ¡mata al Buda de inmediato! Libera el camino, no permitas que nadie más esté allí. Eso es que no permitas que haya ninguna meta más. Quédate completamente sólo, en tu absoluta pureza.

Esto es ILUMINACIÓN. Debo repetirlo, porque sé que lo olvidarás una y otra vez.

YA ERES ESO QUE E STÁS BUSCANDO. Deja que esto sea el Mantra básico.

Si puedes entender este Mantra, lo has entendido todo. ¡Inténtalo! Ya te has puesto demasiadas metas, has pasado demasiadas vidas en pos de ellas. Ahora intenta vivir momento a momento, como si no hubiese futuro.

En principio será “como si”, pero poco a poca te harás consciente que ese “como si” es la única realidad. En el principio será como actuar, pero pronto te darás cuenta que esa actuación es la única realidad.

Viniste con una meta, pero no te dejaré que permanezcas con una meta. Si no te escapas, la meta estará destinada a desaparecer. Sólo quédate aquí un poco más y la meta desaparecerá.

E. Castillo

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