¿Es preciso convencer a los demás?……..

Si se analiza fría y objetivamente, el intento de convencer a otros se demuestra que es un hecho contraproducente. Existen entusiastas que se pasan el día entero hablando de Yoga y no ven el momento para enseñar Yoga al resto de la familia, al final todos le rehúyen en cuanto le ven aparecer. Se convierte en una personas molesta y aburrida, monotemática. Con esta actitud se crea lo contrario a lo que se pretende, un rechazo general, todos acaban considerándole cansino y pelma.

Puede llevar a cabo – sin llamar la atención- algún procedimiento simple, como guardar silencio o no consumir alimentos con los que no está de acuerdo por ejemplo, así los miembros de la familia podrían beneficiarse al ver el cambio de hábitos. Comprobarían por sí mismos como los cambios han ayudado a esa persona a superar determinados obstáculos en su vida.

Si después de haber visto la transformación de la otra persona, alguno en particular se interesa en la alimentación o modificar algunas pautas de conducta u otro tema personal, una pequeña observación o guía podría beneficiarle y fomentar aún más su interés. “Padezco congestión nasal crónica, mi nariz gotea continuamente. ¿Qué me recomiendas? ¿Conoces algo que pueda aliviar esta enfermedad? ” Esta es una buena oportunidad para dar algún consejo sobre los procedimientos para tratar la coriza o sinusitis.

Teniendo en cuenta siempre, que no es un remedio tan simple, requiere paciencia, autocontrol y economía de palabras.

Cuando el receptor está preparado, un maestro puede ayudar mucho. Y esta es la razón por la cual el maestro de Yoga de antaño no iba pregonando sus conocimientos de Yoga y como curar enfermedades físicas o mentales. Incluso negaban que conociesen bien el Yoga y menos que fueran maestros. Sólo accedían a la enseñanza después de muchos ruegos por parte del aspirante y no en todos los casos.

Dr. Jayadeva Yogendra

TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

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