AQUÍ, LAS COSAS SE HACEN DE FORMA DIFERENTE

Para un individuo que sabe lo que es el Yoga es fácil distinguir la diferencia entre profesores, organizaciones, métodos y sistemas de Yoga, con ver la simple ejecución de un ejercicio. Valorado o analizado desde un punto de vista estrictamente físico parece  imposible de detectar. Sin embargo la actitud en una ejecución física difiere bastante de un sistema a otro. Por ejemplo, un especialista en cirugía disecciona los órganos con precisión extrema, un carterista habilidoso también puede cortarte con precisión la mochila y sacarte la cartera en segundos.

En este ejemplo las cualidades y actitudes de cada uno difieren completamente, también su motivación y estado de consciencia. El estudiante avanzado de Yoga considera los ejercicios de educación física (Asanas), como herramientas que proporcionan experiencias espirituales profundas. Estas experiencias contribuyen a su vez,  a mantener una personalidad sólidamente equilibrada. Uno de sus logros más elevados será una personalidad armoniosa o la de mantener una actitud de testigo. Sin embargo, alguien que desconoce este cambio de estados de conciencia, no puede captar los cambios sutiles de la mente,  de intención, de actitud, de posturas corporales; lo que también le impediría apreciar la diferencia entre el mundo interior de Buda o un Rasputin ambos sentados con los ojos cerrados. Por desgracia, la sociedad actual mayoritariamente aspira a acumular cada vez más bienes materiales, por tanto el criterio de valoración es exclusivamente materialista. La apariencia, los portentos físicos, records deportivos, ejercicios físicos complicados y el espectáculo de puesta en escena del Yoga cobran todo el protagonismo. Así que como esta es la vara de medir, un Yogui que posea una actitud especialmente distinta, será un individuo con el que no se sienten identificados y difícil de entender para el resto. La sociedad quiere un Yogui de lo más ruidoso, bullicioso y  llamativo, que realice posturas de lo más extraño, cabeza abajo, con contorsiones imposibles y que pueda digerir  cristales, clavos, etc. ¡¡Esto sí es un Yogui de categoría!!

Precisamente la sociedad lo que necesita es todo lo contrario a un actor de cirdo o un showman.  El mundo clama por un Buddha, un Mahavira o un Jesús.

El Yoga da un giro radical cuando el marco de referencia es espiritual. Sufren un cambio drástico las rutinas, las relaciones interpersonales, el sentido del deber y la contribución a la sociedad. Se entiende mucho mejor si uno analiza el reverso, las consecuencias de unos valores completamente opuestos de una persona adicta a las drogas, sus rutinas, su dieta, su comportamiento, su contribución a la sociedad y su filosofía personal. En el reverso tenemos al Yogui, un individuo con perfecto auto-control, tremendas capacidades y extraordinario conocimiento. Un individuo que sabe lo que aflige a la sociedad, lo que la puede ayudar y está muy feliz de ser de utilidad. Desafortunadamente la sociedad está interesada en un tipo diferente de Yoga.

Hansa Jayadeva

TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

 

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