Una anécdota de Osho

Una vez estaba conduciendo por una carretera muy rudimentaria. Era verano y de repente llegué a un tramo de carretera tan enlodado que no podía entender como había llegado a estar así. No había llovido. El tramo tenía casi medio kilómetro de largo, pero pensé que no podía ser muy profundo de modo que seguí conduciendo el coche. Me metí en él y entonces me quedé atascado. No solamente había fango, tenía muchos baches. Entonces esperé a que alguien llegara para ayudarme, algún camión.
Un granjero llegó con un camión. Cuando le pedí que me ayudara, quiso cobrarme veinte rupias. De modo que le dije, “De acuerdo, toma tus veinte rupias pero sácame de aquí” . Cuando hube salido le dije al granjero: “Con este precio debes estar trabajando en esto día y noche”. El dijo: “No, por la noche no, porque entonces he de transportar agua desde el río hasta esta carretera ¿Quién crees que ha puesto ahí todo este lodo? Y luego he de dormir un poquito porque al amanecer empieza el negocio.”

OSHO – YOGA: LA CIENCIA DEL ALMA

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