ACTITUD DE TESTIGO

Esta mañana, a las siete de la mañana, mientras escuchaba un programa de Vivid Bharati, escuché una canción. “Mein Bazaar se Gujra Hun, Kharidar Nahi Hun” – Paso por la vida, pero no me enredo en ella, cantaba S. Saigal. Hoy es el aniversario de su muerte. La idea es muy interesante, tan solo disfrutar del viaje de la vida, pase lo que pase; es una actitud totalmente innovadora.

Desafortunadamente, comenzamos a regatear y a adquirir cosas durante nuestro viaje en la vida, y nos involucramos. Inmediatamente, establecemos preferencias y rechazos que empobrecen nuestra vida. “He creado cierto vinculo y me gustaría conservarlo”. “Quiero conservar eso que tanto me gusta”. Sin embargo, la vida sigue su curso, nuestra preferencia no va a suponer diferencia alguna, más bien todo lo contrario, pues esa preferencia puede crearnos un problema.

Así, nos dicen que la actitud de Sakshi Bhava, de testigo de nuestra vida, es la ideal, sin embargo, no nos resulta nada fácil. Requiere una reducción progresiva de los apegos, y las preferencias y rechazos se establecen ya en la infancia: me gusta la pintura roja o la azul. Realmente no existe diferencia entre el rojo y el azul, pero me gusta, me gusta muchísimo. Si no la tengo, me frustro. Estos sentimientos no permanecen a un nivel mínimo en nosotros, sino que toman el control totalmente e influyen en nuestra personalidad transformándola al completo. Finalmente, nuestro comportamiento y temperamento se basa en todas estas consideraciones. Y, a pesar de que inicialmente puede parecer algo corriente y mínimo, alcanza un punto en que no somos capaces de salir de ahí. Hay personas a las que les ha gustado algo y por ende han cambiado el curso de su vida, sin embargo, no siempre han alcanzado la felicidad por ello, y posteriormente no encuentran la salida.

Un humorista Gujarati, Jotindra Dave, lo expone de manera divertida. Cuenta: “cuando voy al mercado a por verduras, veo judías y las quiero comprar, pero las compra otra persona antes”. “¿Debería suicidarme por ellas?” Sin embargo, tal y como dice Mr. Dave, la gente en la vida real se suicida de verdad. Les gusta una cara y solo quieren tener esa cara, y si no lo consiguen, terminan con su vida. Esto es un sinsentido.

Te puede gustar cómo eres, pero que te gusten otros y entablar un vínculo es un error. Esta es la historia de nuestra vida. Queremos tantas cosas en la vida y no todo se cumple. No hemos entendido que la vida tiene su propia lógica y que nosotros somos tan solo testigos. El consejo es cumplir con nuestro deber y olvidarnos, no implicarnos. Pero estamos programados para involucrarnos, no podemos permanecer neutrales ante nada. En yoga, por supuesto, la idea es mantener un estado neutro; no hay nada en contra de participar, pues hay que hacerlo ya que todo ocurre a nuestro alrededor y estamos en medio. Cuando alguien nos sirve la comida, no es necesario decir si te gusta o no.

En el caso de los Yoguis, los tántricos poseen la capacidad de crear sentimientos a voluntad. Cuando les sirven la comida, generan hambre y disfrutan de ella. Pero ese disfrute no se prolonga, son capaces de desconectarlo posteriormente. Esta habilidad de conectar y desconectar sentimientos es algo muy importante.

Nosotros, en cambio, mantenemos los sentimientos durante toda la vida. Hay quienes recuerdan conflictos antiguos con otras personas y siguen recordándolos de forma regular hasta prácticamente el final de sus vidas. Puede que el incidente en sí sea algo trivial, como el de un hombre que vivía al otro lado de la calle del Instituto. Era un viejo conocido, un buen hombre que trabajaba en un importante bufet de abogados. Un día, tenia algún asunto importante en los juzgados y su asistenta no le puso agua porque él era quien se ocupaba de ello normalmente. Así, este incidente era nimio, pero siempre que estábamos con este hombre, relataba esta misma historia. ¡Esa horrible mujer! ¡No me puso el agua cuando mas lo necesitaba! La verdad es que llegó un momento en que acabamos cansados y aburridos de escucharlo. Hasta tal punto, que dejamos de estar con él, pues no contaba más que la misma historia sobre su asistenta una y otra vez.

En nuestro caso, también poseemos ciertas fijaciones, no dejamos de recordar, narrar, sentir, alterarnos, a pesar de que el incidente ya ha pasado. Aquí es donde debemos cambiar nuestra actitud, ver la vida tal y como transcurre, nos guste o no, pero cuando algo termina, termina, no lo prolongues, sé un mero testigo. Un testigo en un juicio narra exactamente lo que ha visto, no puede posicionarse de parte de la defensa ni de la acusación, tan solo tiene que relatar los hechos tal y como ocurrieron. Esta es la actitud necesaria en un juicio y la que más beneficia al individuo.

Así, mantener esta actitud de testigos es la respuesta. Participa en la vida, disfruta, pero no olvides que eres un mero participante del entramado.

DR. JAYADEVA YOGENDRA EN PARISAMVADA

TRADUCCIÓN: OIHANE CASTILLO

YOGA CLASICO CANTABRIA © 2019 Todos los derechos reservados

Powered by WordPress