VIDA ESPIRITUAL

Existe un rechazo mayoritario a abrirse a experiencias espirituales. Porque nuestra vida esta desorganizada, a cualquier sitio que vamos o actividad que realizamos surge este desorden. No es posible que una actividad esté desorganizada y otra organizada. Nuestras aspiraciones para la vida espiritual también están marcadas por este tipo de conducta. Sin embargo nos gusta conversar de  temas espirituales y actitudes sublimes. Aunque nuestra vida cotidiana sea un desorden, ya buscamos excusas suficientes para justificarlas. El mundo espiritual no es ajeno a esta conducta y se repite el mismo proceder que en todo lo demás.

Incluso las personas desorganizadas se  hacen estas preguntas, ¿De donde vamos a sacar  el tiempo para el desarrollo espiritual si  estamos ocupados 24 horas? Aquí no se ha producido el mínimo cambio interior. No hay diferencia entre una actividad y otra. Son como perchas para colgar la ropa. Estamos olvidando  lo más importante, que son los individuos los que realizan las acciones. Hay un convencimiento absoluto de que los mayores cambios de la vida laboral no tienen que ver con la espiritualidad.

Todo se ha vuelto del revés. Pensamos que es imposible llevar una vida espiritual en Mumbay porque es una ciudad con unas condiciones de vida imposibles. Buscamos ansiosamente alguna fórmula para revertir la situación. Pero si esta fórmula pareciese, todo se desorganizaría nuevamente, porque el desorden esta en nuestro interior. Hay que erradicar esa premisa que nos induce a pensar que existe una varita mágica para ganar el premio de la bonoloto.

Motabhai era un místico. Un estudiante que deseaba aprender espiritualidad fue a verle para aprender junto a él en que consistía la ciencia espiritual. Motabhai estaba cocinando en aquél momento y pidió al hombre que fuera al mercado a por unas verduras que necesitaba para el guiso.  Luego le ayudó a cortarlas y finalmente cocinaron juntos.  Concluido el guiso se pusieron a comer, momento que el místico aprovechó para preguntar al hombre la verdadera razón de su visita. La respuesta fue: “Vengo para aprender espiritualidad”. Para el místico todos los actos del día eran espirituales, ir al mercado, cocinar, comer, etc.

                    Todos los actos que realizamos son espirituales

Lo fundamental en este proceso es la actitud con la que realizamos los actos; que tipo de experiencia nos puede ofrecer cada acto, mundana o espiritual, alegre o dolorosa. Hay que poner  en todas las actividades este punto extra, la experiencia se torna única y enriquecedora  cuando la participación es total, cuando hay plenitud de consciencia, etc. Pero hacemos las actividades a lo bruto.

“(Dr. Jayadeva) Me han invitado a participar en un seminario de Psiquiatría. He intentado hacerles ver como el Yoga se dirige a la causa que se encuentra en lo más profundo de la mente, es decir, la conciencia. Pero los médicos trabajan exclusivamente sobre un aspecto de la mente, una parte muy pequeña de la totalidad.  Los profesionales prefieren trabajar sobre un segmento reducido, que incida exclusivamente sobre un aspecto social determinado. No quieren cambiar al individuo, ni que logre un mayor nivel de consciencia”.

Dr. Jayadeva Yogendra

TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

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