EL SENTIDO DE LA REALIZACIÓN

Un niño va ascendiendo progresivamente los escalones en la evolución, al final de su juventud si todo va bien, es posible que tenga una titulación universitaria, un doctorado o incluso algo más. Este era el caso de un joven con unas calificaciones universitarias excelentes, que le facilitaron el puesto de gobernador civil de su estado. Un puesto de gran prestigio social cuyas decisiones marcarían el destino de miles de ciudadanos. Mucho dinero, mucho poder. Este hombre había recibido enseñanzas de un maestro sufí durante su juventud. Así que fue a visitarlo para pedir su bendición para el nuevo cargo que iba a desempeñar. Se inclinó ante el místico y esperó su respuesta. El maestro, en lugar de felicitarlo, hizo la siguiente sugerencia:”Hijo, un alto cargo político influirá en el destino de miles de personas, yo te ofrezco un cargo todavía mejor, que puede mejorar la existencia de millones de seres humanos, a todo un estado, a todo un país; un puesto en el Reino de Dios”. La oferta era  comprometida y tentadora. El joven aceptó. Se convirtió en un gran místico sufí y disfrutó de gran reconocimiento y estima de la población durante su vida en el estado de Sind.

Nuestra habilidad profesional, la capacidad intelectual, la formación académica, todo forma parte de nuestro crecimiento en el ámbito social. Vamos superando etapas y cada una va incrementando el nivel de Rajas, pasamos de un estado Tamásiko a otro más activo que añade un punto más de tensión a la vida. A cada paso hay más poder, más conocimiento de las cosas. El proceso de la vida está íntimamente ligado al conocimiento imparable hasta concluir en la realización final, el grado más elevado del ser humano. Pero esta existencia es caduca, limitada, como sabemos bien y si uno pone demasiada dedicación, gasta excesiva energía y tiempo de la vida en la consecución de bienes materiales, no deja posibilidad para el crecimiento personal hacia metas elevadas.

Ser consciente de que la vida posee un significado más elevado implica darle otro sentido a la conciencia raquítica de las preocupaciones cotidianas. A medida que los padres envejecen contemplan orgullosos el crecimiento de sus vástagos, produciéndose una simbiosis entre la sensación de una vida realizada y la consciencia y observación  del día a día de los hijos. La consciencia de las pequeñas acciones tiene sus raíces en la consciencia de la totalidad. Si la conciencia espiritual inherente en cada uno estuviera presente en los estados de vigilia normales, los valores de los acontecimientos cotidianos cobrarían un nuevo significado, relegando a un segundo plano la valoración de la vida material, como en la historia relatada. En ausencia de tal comprensión, las cosas menores nos tientan toda nuestra vida.

Dedícate en cuerpo y alma a vivir tus responsabilidades. Ten presentes las metas espirituales mientras realizas las acciones. Al incrementar la concentración en objetivos superiores durante el cumplimiento del deber personal, uno vive ajeno a la tiranía de los resultados. Si la acción se dirige en busca de unos resultados determinados, irá acompañada de enorme ansiedad, tensión, preocupaciones y bloqueos síquicos. Hay que analizar y disfrutar de lo que es un trabajo sin la atadura de los deseos. Cuando la acción se hace con la actitud suprema fluye un caudal de alegría interior. Acompañado de un sentimiento firme de “Concentrado en el deber, realizo los actos con total dedicación, ausente de si los demás cumplen con el suyo o no”.

Dr. Jayadeva Yogendra

TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

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