Mitos y leyendas sobre el Yoga para el padre o madre con familia

Aparentemente los términos “Yogui” y cabeza de familia parecen antagonistas. Uno no tiene casa ni responsabilidades familiares sólo tiene que ocuparse de sí mismo, ser progenitor/a por otra parte, obliga a una serie de responsabilidades inevitables de gran dedicación, repercusión y complejidad. Esta contradicción evidente plantea la siguiente pregunta: ¿Puede un Yogui, formar una familia y gestionar felizmente todas las obligaciones y compromisos que conlleva? ¿Puede un/a cabeza de familia ser un Yogui?

En primer lugar ¿Qué se espera de un individuo que comienza su andadura por el sendero del Yoga? La transformación de su personalidad. El Yoga ofrece una tecnología propia para conseguir el éxito en este increíble desafío. Si una persona a cargo de una familia puede adaptar sus actitudes a las de un Yogui, sin ninguna duda puede ser un buen Yogui, de la misma forma, si el Yogui puede adaptarse a las responsabilidades y deberes que implica la vida familiar, será un buen padre/madre de familia. Por tanto, existe un requisito común, las actitudes de cada cual han de armonizar con los valores exigidos en Yoga. Esta posibilidad nunca la contemplaron los maestros antiguos, sin embargo el Bhagwad Gita considera al progenitor/a la cima de la humanidad, el más alto logro de la vida, lo más grande de la sociedad, superior incluso en valor a la vida de mil Sanyasins.

Como igualmente cierto es que el B. Gita advierte que de los millones que empiezan en Yoga sólo unos pocos perseveran, y de estos, uno entre un millón consigue el éxito. ¿Por qué es tan difícil, por no decir imposible, lograr el éxito en Yoga? Por la genética y hábitos heredados, sin tener en cuenta las circunstancias personales, así que el ser humano permanece apegado a un estilo de vida que él mismo subconscientemente se niega a cambiar. Por ejemplo, cada individuo hereda unas pautas biológicas de supervivencia, afán de poder, individualismo y otras muchas conductas egocéntricas casi imposibles de superar. Sólo pensar que tiene que deshacerse de este inmenso fardo, ya le hace temer que perderá su propio Ser (identidad).

Por lo tanto, estas actitudes básicas fuertemente arraigadas impulsan un permanente enfrentamiento con las enseñanzas del Yoga, por lo que existe una enorme brecha entre la personalidad de un cabeza de familia y la de un Yogui. El Yogui cultiva una perspectiva mental desapasionada que le ofrece la oportunidad de ver y juzgar los acontecimientos objetivamente (actitud de testigo), a una distancia psicológica del sufrimiento generado por la interacción con los objetos. Emocionalmente vive casi inafectado por los resultados de las acciones; desgraciadamente el cabeza de familia no dispone de este tipo de entrenamiento.

El recelo que siente el ciudadano hacia el Yoga tiene su explicación. ¿Porque ve imposible el hombre/mujer común con deberes familiares, mantener un estilo de vida yóguico y más aún, lograr cotas de desarrollo personal del más alto nivel? Artículos malintencionados, publicidad falsa, tradiciones y convencionalismos trasnochados hacen creer a la mayoría que el yoga es inadecuado sicológica, tradicional y socialmente para cualquier hombre o mujer con una familia a su cargo. Se piensa que es cosa de gente joven sin pareja, porque habla de una actitud moderada en cuanto a continencia sexual (Brahmacharya), un prerrequisito sine qua non para la práctica del Yoga. Esta confusión y otras muchas leyendas que carecen de fundamento real, como que la práctica del Yoga es incompatible con la vida familiar, han ido generando un cúmulo de falsedades de dominio público que bloquean el acceso a un sendero de elevación humana, que aunque el individuo se obstine en seguir adelante, le obstaculizan enormemente el acceso a logros supremos que ofrece el Yoga.

Otro término conflictivo, que arrastra tras de sí un bagaje de interpretaciones erróneas, ideas falsas y confusión general es Vairagya (desapasionamiento) – traducido incorrectamente en la mayoría de las ocasiones como renunciación – , a primera vista una amenaza para la propia existencia, la primera reacción de un cabeza de familia será un rechazo radical a este concepto de Yoga. ¿Qué quiere decir realmente Vairagya? Es simplemente una sugerencia, una pauta de conducta desapasionada y objetiva, una actitud para poner en práctica en las relaciones sociales. Si un progenitor viese los acontecimientos desde una óptica más distante y actuase neutral y objetivamente, la mayoría de sus problemas desaparecerían. Absolutamente falso, no existe ningún texto, idea o consigna en Yoga que diga que un padre o madre ha de abandonar su familia y hogar para iniciarse en la práctica de Yoga. Cómo ve tantos inconvenientes y dificultades para acercarse al Yoga en su entorno más cercano, toma la decisión más fácil: olvidarse de ello. Pero el Yoga no merece ni aprueba esta conducta, aconseja un paso adelante a pesar de los inconvenientes.

Siva, Krsna, Janaka, Yajnavalkya por citar algunos de los personajes más conocidos, defendieron el Yoga como una práctica ideal para los progenitores, viviendo el estilo de vida que predicaban, demostrando como se pueden ajustar los valores reformando la sociedad en cuanto a unos normas éticas básicas universales. Hoy en día cuando un progenitor oye que hay que mantener la verdad y cultivar la no violencia, si es abogado o carnicero se ve al borde del abismo. Lo más natural para ellos es pensar que si siguen con su profesión ya pueden olvidarse del Yoga para siempre. Incluso si estuvieran dispuestos a modificar sus valores chocarían con los demás miembros de la familia y el enfrentamiento generalizado de la sociedad. Así que una persona con responsabilidades familiares ve improbable por no decir imposible, poder acercarse al estudio y práctica del Yoga.

Ante este escenario tan desalentador cualquier hombre o mujer con una familia a sus espaldas, con un estatus social medio, encuentra casi imposible estudiar yoga y menos aún disfrutar de todos sus beneficios. Hay que afrontar este problema si queremos resolver este impasse. ¿Qué quiere realmente una madre o un padre con responsabilidades familiares? Buena salud, un estado mental equilibrado, moderación en sus reacciones y control emocional, y más que cualquier otra cosa, sentimientos humanistas. Decidirse por el Yoga es tan sencillo como consultar las estadísticas que ofrece la medicina actual, los resultados del estilo de vida moderno. Una encuesta sencilla pero rigurosa no dejará ningún género de dudas, como se ha realizado en el Yoga Institute: el ser humano actual no está sano, ni es feliz, ni está en paz consigo mismo. La tecnología de yoga tiene excelente tecnología para cubrir todas estas necesidades, el hombre o mujer actual con responsabilidades familiares, está moralmente obligado a abordar seriamente el estudio y experiencia del Yoga, para fomentar cambios en los valores y actitudes que surgen con su práctica. Al practicante le esperan un sinnúmero de beneficios a todos los niveles y lo más importante, será la inversión más provechosa y barata de toda su vida.

http://theyogainstitute.org

TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

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