COMER PARA VIVIR, VIVIR PARA COMER, …

Las diferentes fases de la vida invitan al individuo a reflexionar mediante acontecimientos que le mueven a dar pasos hacia adelante y replantearse numerosas alternativas para renovarse y evolucionar. La forma de alimentarse es un reto transcendente. Comer o alimentarse requiere gran reflexión, conocimiento y compromiso para tomar vías alternativas más enriquecedoras, aunque a veces lo hagamos movidos por el egoísmo personal. Decir que “así ha sido de siempre, es la cultura, confío en la ciencia, todos comemos lo mismo,…”, significa asumir que lo establecido es incuestionable. Qué sólo nuestra cultura y forma de pensar es la correcta. Cada uno ha de plantearse la vida y dibujar que tipo de vida sueña, que tipo de ideales; no es apropiado renegar de todo lo demás para potenciar nuestros argumentos. Cada uno “elige” su vida y sus consecuencias. Con la alimentación ocurre lo mismo. Llamémoslo libertad consciente.

En la Creación existe un orden evidente, violar este orden origina consecuencias. El orden universal está regido por leyes neutrales implacables. Tres fuerzas primarias rigen la combinación de elementos: masa, energía e inteligencia. Cualquier objeto material está sujeto a estas tres fuerzas según la ciencia. Las ciencias espirituales y naturales coinciden en esta afirmación, aunque sea mucho más antigua. Si lo aplicamos al cuerpo humano sería: Cuerpo (masa), bioenergía (energía), intelecto (inteligencia). Una de las prioridades es mantener equilibrio entre las tres entidades (salud), el desequilibrio se traduce en patología, dolor, sufrimiento, enfermedad, caos, etc. La forma de alimentarse es sumamente importante porque proporciona los nutrientes necesarios para mantener este equilibrio. Existen variables como lugar, edad, trabajo, sexo, clima, cultura, constitución, época, estación, etc…. Así que se debe tener en cuenta lo siguiente: La salud es prioritaria, sin salud es imposible hacer nada, pero hay que tener capacidad de adaptación.

Cada tipo de alimento aporta sus características al que lo ingiere. No es lo mismo una fruta que un pescado. Digamos que su “masa” es de una característica, su energía y el estado mental que proporciona, otras. Los efectos sobre el cuerpo son notables, no se digiere igual una fruta o una verdura que un bistec. El organismo sufre un gasto con cada alimento que ha de procesar, ese gasto, desgaste y recarga es la bioenergía. Si un alimento aporta 5 y consume 8 para procesarlo, es un mal negocio. Así ocurre con la mayoría de alimentos refinados muy procesados o poco frescos, cuanto más te acerques a lo natural menos gasto de bioenergía y mayor aportación. Nos parece abominable escuchar a un vegano decir que comemos cadáveres, pero en este punto tiene razón. Ingerimos muchos alimentos “muertos”, su bioenergía es poca o ninguna, incluso el organismo ha de sufrir un enorme gasto para procesarlo y eliminarlo. Si se queda dentro es un gran peligro, porque se descompone rápidamente. Puede ocurrir que un individuo coma poco y disponga de gran energía, es selectivo. Nos preguntamos a veces: ¿Qué tiene esta comida que me deja tan pesado, somnoliento y con mal humor?,……¿Por qué duermo tan mal cuando ceno esto y lo otro?…..¿Porque tengo digestiones tan pesadas?……¿Ir al baño cada día, es tortura?…..¿Es el sobrepeso consecuencia de la alimentación errónea?……….y podemos seguir con cientos de frases similares. Un bebé no puede tomar lo mismo que un niño de 4 años. Un joven no puede alimentarse igual que un adulto. Ni un anciano. Ni un leñador igual a un oficinista. Ni un meditador igual a un deportista. Un esquimal igual a un pigmeo.

Ecología en la alimentación significa respeto hacia el entorno (creación) en todos los ámbitos existenciales. Si se aplica un código equilibrado en la alimentación, no tiene porqué haber hambre en el mundo. No obstante existe un grado de implicación al que en cierta manera nos “obliga” la vida. Un monje no tiene las mismas obligaciones que un cabeza de familia. Esta capacidad de ajustarse a la situación es fundamental para guardar un equilibrio entre los ideales y la vida cotidiana. Se llama sentido común. Se llama respeto hacia las costumbres y tipo de vida de otras personas; ver lo bueno de la vida y no ir por ahí como un juez implacable diciendo a todos lo que tiene que hacer, creando una neura a nuestro alrededor que envenena cualquier cosa buena de nuestro planteamiento. Saber cuál es nuestro lugar en cada sitio sin perder nuestros ideales y estilo de vida.

Otro punto vital es la salud mental. Sentirse alegre y con energía no tiene precio. En este aspecto la alimentación respetuosa tiene un gran papel. Primero salud física, después bioenergía en su medida y ahora estados de ánimo saludables. Cada alimento aporta una “vibración”, una energía existencial propia debido a su forma, entorno, trato, etc. La ingestión de este alimento en buenas condiciones aporta una sensación mental específica. Factores como energía, vivacidad, alegría, vigor, concentración, memoria, etc. también dependen de lo que comamos. Un pensador, músico, poeta, bailarín/a, filosofo, meditador o simplemente un individuo común con sensibilidad, tiene predilección por un tipo de alimentos que le proporcionen estas sensaciones propias para su desarrollo y no otros.

Existe demasiado sufrimiento en este planeta, podemos evitar mucho de ello. Un individuo debe hacer lo que en su medida este por evitarlo. Nos hace sentirnos mejor pensar que el ser humano es esencia del amor. Que podemos vivir todos los terrícolas mejor física, mental y espiritualmente si cambiamos nuestra forma de vivir. En nuestra sociedad hay demasiados excesos, otros carecen de todo. Esto no es justo. No es humano. Según los Yoguis y la ciencia el cuerpo necesita cinco nutrientes esenciales para vivir: proteínas, vitaminas, hidratos de carbono, minerales y grasas. No es necesario matar para estar bien alimentado. Cada uno en su parcelita vital debe hacer algo y además ganar en salud física, mental emocional y espiritual.. ¿Por qué hacer sufrir tanto a los animales? ¿Porque esta crueldad? ¿Es necesario tanto gasto en comida basura? ¿Que importancia tiene la alimentación en mi salud? ¿que legado humano dejamos a nuestros hijos? ¿Es mejor el planeta que cuando llegué? ¿Estoy desarrollando mi potencial espiritual o soy un mero cuerpo humano que me dejo llevar por el entorno? ¿Me cuestiono puntos de vista de vez en cuando? ¿Esta la alegría presente en mi vida?¿Es tan importante tener cuatro pisos, cinco coches, cuentas bancarias, vestir de marca y la vida interior empobrecida?………..

Así que cada vez que comemos debemos hacerlo con consciencia. Si la alimentación se corrige, existirán menos desequilibrios y menor injusticia en el mundo, hoy gobernada por la codicia. Seguro que nos sentiremos mejor y haremos sentirse mejor a muchos otros, animales y humanos.

YOGA CLASICO CANTABRIA © 2019 Todos los derechos reservados

Powered by WordPress