El Yoga en el pasado y en la actualidad

El Yoga en el pasado y en la actualidad

Charla de Shri Yogendraji

El Yoga se ha presentado de múltiples formas. En principio ocupaba un espacio propio en la Mitología, otra visión documentada históricamente databa su origen remoto, actualmente se da más importancia y solvencia a sus textos históricos. Según la Mitología, el Yoga excede cualquier conocimiento humano atribuyendo su origen al mismísimo Ishvara o Dios, en términos filosóficos sería Purusha Vishesha, una entidad con unas características únicas. Patañjali hará una definición posterior aportando matices importantes. La describe como una entidad eternamente pura e inafectada.

Tanto el Mahabharata como el B. Gita, consideran al Yoga eterno (Anadi) o arcaico (Puratana). Es imposible datar lo eterno, porque trasciende tiempo y espacio. En mi opinión el Yoga más que un hecho histórico, es el proceso constante en la evolución humana. Un desarrollo evolutivo a nivel físico, mental o espiritual. Un artista o un artesano pueden conseguir cotas de máxima excelencia en su disciplina. ¿Pero, existe un techo, un estado perfecto en la evolución humana que abarque todo su potencial? La mayoría contestará que no existe respuesta, pero los textos clásicos lo explican muy claramente: cuando una persona logra el nivel supremo de desarrollo humano, se dice que ha conquistado el Yoga. Una de las citas más antiguas corresponde al Rig Veda, el primer texto escrito de la humanidad dice: “Apraptiastha Praniti” ¿qué ocurre cuando se produce este fenómeno en un ser humano? Sufre una enorme apertura a todos los niveles lo eterno e infinito conecta con lo finito y transitorio.

Si se acepta el supuesto Mitológico, todos los dioses habrán sido grandes yoguis. Los textos de Yoga más antiguos hablan de Shiva como Adinatha, el primer Yogui, por cuya mediación puedes conocer el Yoga. Shiva enseñó a su esposa Parvati, demostrando la igualdad de ambos sexos en Yoga. “Sin el Yoga, ni Dios podría ser Dios” al Yoga se le concedía una altura única, sin parangón; Yoga que actualmente se vende en el bazar, o es motivo de conversación en las barberías y salones de belleza, ¡por desgracia!

En el origen de los tiempos del Yoga, los/as Tapasvis vivían en el bosque, apartados del resto del mundo. No tenían comida, ni ropas, la lluvia mojaba sus cuerpos pero a pesar de todas las dificultades mantenían su serenidad. Para el hombre común esto era imposible y muy extraño. La sociedad comenzó a tener un elevado respeto por los Tapasvis, los Upanishads más antiguos abundan en la palabra Tapas, lo que para el hombre común era Yoga en aquél entonces. Pero no quedó ahí la cosa, porque el Yoga siguió evolucionando. Existía un enorme conflicto en las relaciones hombre-mujer/mujer-hombre, que generaba gran agitación social. Los Upanishads también se ocuparon de este asunto y su respuesta fue el concepto de Brahmacharya. No es fácil la castidad. Sólo algunas personas especiales con un carácter tenaz tienen la capacidad de controlar los poderosos instintos biológicos. Aquellas que tenían la virtud de permanecer inafectadas por las poderosas fuerzas biológicas se consideraban Yoguis. Para ello se necesitaba gran control y equilibrio emocional, intelectual, una disciplina extraordinaria. También la educación física formaba parte de esta forma de vida.

Pero aquél Yoga tan exigente que contaba con un proceso mental, control emocional, gran evolución espiritual y códigos morales inflexibles, fue quedando en el olvido poco a poco. Sin embargo había una minoría interesada en que aquél tipo de disciplina no despareciese. Con el tiempo el caos se incrementó por la multitudinaria aparición de escuelas y disciplinas. En este escenario histórico de tan enorme confusión de técnicas y métodos surgió la figura de Patañjali. Analizó y realizó los diferentes conceptos de Yoga que había en su tiempo, se calcula que no eran menos de sesenta las distintas definiciones vigentes de Yoga.

Patañjali era un intelectual, un racionalista. Un hombre crítico, con un intelecto portentoso racionalizaba cada una de las ideas, hurgando hasta lo más recóndito de sus argumentos y estructuras. La primera dificultad a la que debía de enfrentarse para abordar el Yoga era ¿Cómo definirlo? ¿Cuál era su característica fundamental? No sólo comprobó que había gran confusión en las ideas, sino en sus significados y las palabras también. Así que buscó la palabra exacta para definir al Yoga: “Nirodha” – control, freno, moderación, dominio de sí mismo, detención, restricción – (restraint), ¿porque restraint? (detención) Porque su proceso es similar al Gangotri, un hilillo de agua que fluye de las montañas, poco a poco va creciendo hasta convertirse en el monumental río Ganga. Los pensamientos no dejan de fluir, de forma inocente e incesante, pero la cuestión es a qué conduce todo esto. Estableció que si al principio hubiera habido restricción, muchas de las secuencias y consecuencias que se producen por las acciones, nunca hubieran sucedido. Si el malvado Ravana no hubiese raptado a Sita ¿qué hubiera sucedido? Nada. Restricción. ¡Qué idea tan maravillosa! ¡Un concepto único! Con esta simple premisa escribió sus Yoga Sutras. Y a partir de aquí comienza la historia del Yoga: el Yoga Clásico verdadero y genuino, intacto, inquebrantable, obstinado, estricto.

Aproximadamente unos 100 años antes, una enorme variedad de Yoguis clásicos tradicionales vivían sus vidas sin grandes perturbaciones. Se les podía encontrar en cualquier lugar acompañado de sus discípulos, que cuidaban de que sus maestros tuvieran lo necesario para sobrevivir. Y entre tanto, algunas palabras del maestro, que dirigía al estudiante sobre la realización final después de haber pensado mucho sobre ello, que nadie ponía en duda por que el Yogui no tenía ningún interés personal.

Si viajamos hasta la época actual, el Yoga se ha convertido en una mercancía común, que cualquiera puede enseñar, añadiendo y quitando todo lo que se le ocurra. Se aplica la misma mentalidad y procedimientos que a cualquier empresa. El Yogui de más categoría es el que tiene el cartel más grande, ningún título es suficientemente apropiado para su grandeza, incluso “Bhagwan” se queda pequeño. Todos los Yoguis de la India actual han sido comprados por uno u otro país. El Yoga Moderno no tiene ningún significado. Llamarlo Yoga es de ignorantes.

En cierta ocasión hice un viaje en busca de Yoguis en Maths, Bihar y Tilla. Algunos con los que hablé eran buena gente, sentados pacíficamente recitaban algunas palabras. Pero había otros, cabezas duras que no ni siquiera sabían lo que era Yoga. Uno se mantenía de pié sobre una sola pierna, seguido de él había otro rodeado de hogueras bajo un sol abrasador, ambos acompañados por un grupo de discípulos sentados a su alrededor. Otro bebía vino con una copa. Este es un tipo de Yoga irracional e intolerable. Se crearon en el pasado un tipo de instituciones llamadas Akhadas o gimnasios que perviven hoy en día.

Estamos viendo que es una historia muy triste. Pero como en todo lo demás, se alcanza un clímax, de repente aparece una subida brusca de la temperatura como un ataque de fiebre tifoidea. El médico dice, el paciente está grave, a peor no puede ir, lo cual es una buena señal, porque cualquier cambio será a mejor. Así que viendo lo que se esta viendo con el Yoga en la actualidad, es buena señal. Porque a peor no puede ir, tiene que llegar el momento culminante que revertirá el proceso. Es la fe que tengo, porque el conocimiento que el Yoga imparte, sea filosófico, fisiológico o práctico para la evolución de la especie humana, es incomparable a ninguna otra cosa conocida. Llegará el día en que se acepte y expanda por todo el planeta. En ese momento, los seres humanos adorarán el Yoga.

Yoga and Total Health, setiembre 2015

TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

 

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