El Conocimiento de la Realidad

De los diez principales objetivos del Yoga promulgados por los maestros prácticos (yoguis), el despertar del conocimiento superior donde la realidad se puede ver cara a cara, es el que tiene un atractivo especial para el buscador intelectual. La falta de conocimiento “ignorancia” o Avidya se considera por casi todas las escuelas de filosofía como la causa original de los problemas, los conflictos y el sufrimiento. Todos están de acuerdo en que la única forma de  eliminar esta tara es mediante el despertar del verdadero conocimiento. No existe esclavitud mayor que la ignorancia (Ajñana) ni sufrimiento más doloroso que la fantasía (Maya) que nace de la propia ignorancia, y si esta no se elimina es imposible que se produzca la liberación final (Mukti).

Según algunas autoridades del Yoga práctico el conocimiento que propone el Vedanta y otros Sastras (sistemas de pensamiento) son básicamente teóricos, es imposible adquirir conocimiento directo de objetos simplemente con el razonamiento abstracto, lo que evidencia que es necesario un procedimiento especial de entrenamiento que capacite  al individuo entrar directamente en contacto con el objeto de conocimiento. Únicamente el sistema del Yoga práctico  proporciona un entrenamiento sistemático para acceder al contacto directo con la realidad (objetos sobre los que aplicar la contemplación). El comentario del HATHAYOGAPRADIPIKA afirma  que por el Yoga se consigue el conocimiento directo de las cosas.

Planteamiento alternativo

La característica fundamental de la meditación Yóguica consiste en establecer un hábito consistente para ponerse en contacto directo con la realidad del objeto, en lugar de ir dando rodeos mediante los procesos mentales ordinarios. Se puede obtener la verdad de las cosas por el ejercicio del poder de la lógica mental ordinaria, pero también existe una forma nueva de acceder a este conocimiento, deteniendo el proceso de pensar y desconectando la estimulación de impulsos externos, cuyo estado abre el contacto directo con el objeto de conocimiento. Este último procedimiento se asemeja bastante  a la iluminación  accidental que puede tener un poeta o a la genialidad puntual de un científico que viven abstraídos en sus actividades, uno en la creatividad del lenguaje y el otro en nuevos descubrimientos.

El Yoga científico aporta la técnica precisa para dominar a voluntad este flujo de conocimiento o creatividad tan especial, proporcionando nuevos medios para obtener conocimiento especial que no puede ser conseguido por los cauces de percepción ordinaria o inferencia.

Este proceso de agudeza intelectual (PRAJÑA) y SAMYAMA no tiene nada de misterioso, porque se deriva directamente de la operatividad de las leyes y procesos sicológicos comunes, que  son tan familiares. Es posible que exista la duda de que si por la concentración superior sobre cualquier objeto se puede conseguir conocimiento ilimitado. La experiencia del Yoga nos dice que sí. No existe nada improbable sobre el particular. Si la mente con su dispersión incesante de un objeto a otro puede producir una dimensión de conocimiento, no hay razón por la cual no pueda producir otra dimensión de conocimiento superior invirtiendo el proceso, focalizando la concentración mental sobre un solo objeto. Todos aquellos que han realizado este experimento testifican su validez.

Samyama

SAMYAMA lo forman tres accesorios: la concentración (Dharana), meditación (Dhyana) y trance consciente (Samadhi). Se inicia el proceso con la concentración y culmina en lo Absoluto. Es un proceso que se desarrolla exclusivamente cuando la mente se concentra su atención en el conocimiento de un objeto en particular.

En SAMADHI, desaparece la dualidad pensador-objeto pensado, el proceso de pensar o concentrarse no existe, la mente se vuelve parte de la naturaleza del objeto volviéndose uno con él.

Hay que destacar que Samyama concierne siempre a un solo objeto. Si eliges una flor para la concentración, la meditación debe proseguir sobre el mismo objeto elegido: la flor. Ha de seguir la misma flor que elegiste y no ninguna otra. No ha de existir la mínima fisura entre los estados y el objeto. El proceso ha de ser continuo, cuando un estado concluye emerge el otro, sin ningún tipo de fractura ni agitación en el ritmo fluido de las vibraciones. Así que no se puede elegir una lila para concentración, el jazmín para la contemplación y una rosa para el trance, a pesar de que todas sean flores. Por tanto resulta esencial que para el conocimiento completo de cualquier objeto elegido, se mantenga el mismo de principio hasta el final del proceso.

A medida que Samyama va tomando consistencia por la práctica la calidad del trance va ganando en lucidez. EL practicante ha de trabajar sobre diferentes planos de conciencia. Para el conocimiento profundo de un objeto se requiere la actividad cerebral, la mente y la conciencia. Los tres son diferentes e independientes, cada entidad posee sus características propias.

La actividad cerebral es la manifestación física de la sustancia mental, mientras que la mente es la reflexión secundaria de la conciencia. Además la existencia de esta conciencia depende absolutamente del espíritu, ya que es una característica del mismo espíritu. Si no existe espíritu tampoco existe consciencia, ni mente, ni consecuentemente actividad cerebral. Pero estos tres elementos de conocimiento interno se combinan para obtener conocimiento de un objeto, el objeto se  magnifica y transparenta extraordinariamente, lo que facilita naturalmente su conocimiento perfecto. Por tanto en Samyama todo se sincroniza en rítmicas vibraciones y la flor permanece inalterada-. Patañjali es sus aforismos dice: “La palabra, el objeto y la idea están aparentemente fusionados en una sola impresión, por Samyama sobre sus diferencias sobreviene el conocimiento de los sonidos de todos los seres vivos”. Aparte del resto de educación instrumental, es Samyama lo que realmente debe estudiarse si realmente se desea el conocimiento real de los objetos. El proceso no es fácil,  se necesita tiempo y tesón para familiarizarse con él, ni es su meta la búsqueda de poderes sobrenaturales. Estos poderes son un impedimento que obstaculiza el desarrollo espiritual. El hombre común los considera una muestra de perfección humana, pero para el hombre espiritual representan uno de los mayores obstáculos en la búsqueda de la realización final.

SAMADHI

La continuación del proceso de contemplación da lugar al estado de trance en que la mente y el propio objeto de concentración se vuelven uno. La conciencia física individual desaparece e incluso la misma mente llega a fusionarse en el objeto. El objeto representa exclusivamente una luz deslumbrante del conocedor y la cosa conocida. “Cuando el objeto de contemplación toma posesión de la mente la contemplación sólo muestra la luz de la forma del objeto contemplado y está desprovista, por decirlo así, de su propia naturaleza de autoconocimiento, entonces se denomina trance o Samadhi”.

Uno experimenta gran iluminación y alegría cuando todo lo que ve se vuelve transparente. ¿Quién conoce la verdadera grandeza de este trance? La realización, liberación y logro de poderes supra-naturales sólo pueden ser estudiados con la guía de un maestro. La indiferencia mental hacia todo disfrute humano es difícil de lograr y todavía muchísimo más, la realización de la última verdad.

En el capítulo I, sutra 41 de los Yoga Sutra se cita textualmente: “cuando cesan las modificaciones de la mente, la CITTA se vuelve transparente como el cristal, con el poder de aparecer en la forma del objeto presente ante ella, ya sea lo conocible, el conocedor o el acto de conocer”. Esto es Samadhi o Samapatti en Yoga.

Y&TH – sep. 1997

TRADUCCIÓN: EPIFANIO CASTILLO

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