ABHINIVESA – CHARLA DE SHRI YOGENDRAJI

Abhinivesa, apego a la vida, es un factor crucial en la vida de muchas personas. Las religiones intentan inculcarnos que el amor es tan importante que debemos dar la vida por él, sin embargo, psicológicamente no estoy de acuerdo. Patanjali estableció claramente que el deseo de vivir es una categoría totalmente diferenciada, pues no implica placer ni dolor, es tan solo amor por la vida, algo que nos induce un deseo de existir.

Pero, ¿Cómo posee el individuo este amor por la vida? ¿Qué sabe el ser humano de la vida? La vida comienza cuando el ser comienza, cuando nacemos y comenzamos nuestra andadura en la vida. Todos tememos ese momento en que todo acaba, en que dejamos de existir, de modo que nos aferramos a la vida. El deseo de vivir eternamente está tan incrustado en nosotros que sufrimos escalofríos y tememos que algo altere el status quo de nuestra existencia. Es como una aflicción interna permanente. ¿Cómo es posible que temamos la muerte si no la hemos vivido? Patanjali explica que este temor no proviene de esta vida, sino de las anteriores. Hemos vivido la muerte y la recordamos.

Por tanto, el apego a la vida es una de las cinco aflicciones o Kleshas, las cuales surgen de Chitta Vrittis, y nunca cesan de hostigar al ser humano a lo largo de toda su vida. Se consideran obstáculos en el camino y progreso de yoga. Si un estudiante de yoga se deja llevar por el apego, la repulsión, el rechazo o el odio, el apego a la vida o cualquier otro Klesha, no podrá centrarse en su progreso en el camino del Yoga. Es por esto que para una mente centrada es necesario eliminar estos obstáculos y aflicciones, y aquí es donde aparece el Yoga con su programa completo de los ocho pasos.

Patanjali estableció en su primer capítulo sobre Samadhi un claro esquema de los diferentes niveles de existencia. Son catorce niveles y no sabemos de su existencia, la consciencia normal o el conocimiento normal en el cual vivimos no es el único, existen otros niveles de consciencia, según Patanjali el superior de Samadhi es un estado carente de niveles, un estado permanente, siempre agradable donde nada afecta. Los Kleshas son los obstáculos que impiden alcanzar Samadhi, son los que impiden la estabilización de la mente para un posterior progreso en yoga. Ante esto, ¿Qué podemos hacer?

Su segundo capítulo comienza cuando despierta la curiosidad en la mente del individuo de a pie y le hace ver que esta consciencia no es todo lo que existe. Existen niveles superiores de consciencia que debemos alcanzar y cuyo nivel superior es Kaivalya, del cual su último estado es Samadhi. Esto crea una nueva visión, un deseo por conocer. Por ejemplo, una persona a quien le gusta la música, se concentra en ella y se olvida del mundo, del dolor, de la pena, de todo en absoluto. Esta pequeña experiencia de otro nivel superior nos estimula pues esta sensación de conocer otros ámbitos nos anima a alcanzar el nivel superior.

Así, los individuos que poseen este interés por conocer niveles superiores, según Patanjali, no podrán avanzar a menos que eliminen los Kleshas de su camino para poder seguir el proceso de los ocho pasos. Es por esto que antes de comenzar este proceso, necesitamos adquirir cierto grado de entendimiento.

En una ocasión le pregunte a mi nieto Patanjali a la vuelta del parvulario ¿Qué has aprendido hoy? “hemos jugado”, esa fue su respuesta, eso fue todo. No hay nada que aprender, es así, eso es todo, ¡simplemente juega! En yoga debemos actuar de forma semejante, jugando, pues no hay nada que aprender. Patanjali explica esto diciendo que existen cosas que los niños disfrutan, jugar con otros niños, conocer su carácter, su comportamiento, a la vez que aprender las normas del juego y socialización. En yoga el proceso es similar, no podemos comenzar con Yama y Niyama y acto seguido darnos cuenta de que no somos capaces de ser sinceros. No podemos cambiar repentinamente, es necesario un entrenamiento previo, una pequeña clase de parvulario. Patanjali comienza su segundo capítulo con un estudio de párvulos. Kriya Yoga, el yoga elemental, como los niños que comienzan pintando en el colegio, donde se enseña que para escribir la M hemos de ir arriba, abajo, arriba y abajo, algo muy sencillo, como el método de Kriya Yoga dentro de Yoga.

¿En qué consiste este sencillo método? Tapa, Swadhyaya, Ishvarapranidhan. Yoga puede ser cualquier cosa, pero es demasiado amplia para entenderla, de modo que tan solo hemos de seguir Tapa, Swadhyaya, Ishvarapranidhan. Pero ¿qué son estos conceptos? Patanjali aconseja aceptar todo lo que viene, lo bueno lo malo y lo indiferente. Ya estamos suficientemente afectados por el apego y el rechazo, por el amor y el odio ¡es imposible albergar ambos! Cuando algo es bueno, nos gusta, y cuando es desagradable, lo rechazamos. Es algo innato en el ser humano causado por las Samskaras. Este conocimiento cognitivo ha de eliminarse con la ayuda de Tapa o fortaleza, dejando que todo acontezca, aceptando tanto lo bueno como lo malo, es necesario cultivar esta actitud, esta cualidad del carácter para ser capaces de aceptar ambos acontecimientos. Se trata de auto analizarse, es un trabajo constante que se sucede con los acontecimientos, es decir, que si vuelves a casa y tu madre te regaña porque te encomendó ir al supermercado y no lo has hecho, y te pregunta, ¿Por qué no has ido? Si tenías el dinero, ¿Por qué no lo has comprado? Es en ese momento en que todo comienza cuando debemos mantener la calma, pero esta calma debemos mostrarla también cuando alguien nos halaga o somos los primeros en algo. Esta actitud reduce tanto el apego como el rechazo.

Así, Patanjali nos ofrece un estudio para niños a través del cual podemos mantenernos alejados de este apego o rechazo, practicando Tapa. Debemos practicarlo progresivamente, no es algo que se inculque en un solo día, se va adquiriendo con el paso del tiempo pues cultivar un hábito requiere su tiempo. Incluso una vez formado, este no es perfecto, se perfecciona con la práctica continuada. Este es el primer paso, ya puedes empezar a practicar.

Articulo extraído del numero de noviembre 2016 de la revista Yoga y Salud Total del Yoga Institute de Mumbai

Traducción: Oihana Castillo González de Mendoza

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