NIYAMAS

Cada una de las NIYAMAS u observancias tiene el  poder de expandir el conocimiento del individuo hasta su máximo potencial. Resulta aparentemente contradictorio que los dos primeros pasos – Yamas y Niyamas – culminen en Samadhi Asamprajñata, que es uno de los estados más elevados del Yoga. Por ejemplo Santosh o contento. Un individuo que cultiva esta idea, tiene sin duda un buen motivo para sentirse contento.  Disfruta de algunas propiedades, pero sabe qué tipo de felicidad ofrecen estas cosas,  ha adquirido una forma de conocimiento sobre el valor de estos objetos en la vida, discrimina entre lo que produce felicidad real y lo que no. Sabe por experiencia que las posesiones no son la causa real de la felicidad, más bien todo lo contrario. Por tanto su actitud hacia la riqueza está más que justificada. Posee una riqueza inmensa en su interior,  cualquier otra cosa es de un valor infinitamente menor.

Con el término Svadhyaya – auto-estudio – se procede con la misma metodología. En primer término se elige la idea que se va a cultivar interiormente, que va a producir los primeros cambios en las pautas de conducta y que a su vez mantiene la conciencia despierta sobre una idea espiritual. Los Mantras son la herramienta por excelencia para este propósito. Son muy cortos, sólo unas letras o alguna sílaba, pero de un poder transformador increíble. No vale cualquier sílaba, detrás de su aparente simplicidad se encuentra toda una ciencia Mantra-Yoga;  si se recitan repetidamente despiertan un estado consciente particular. Aunque parece una técnica muy rudimentaria para comenzar, se les atribuye un valor máximo, pueden llevar al practicante a los estados más elevados. El mismo objetivo y poder se atribuye a Ishvarapranidhana o sumisión a la voluntad de Dios.

Se sorprenden algunos por la importancia de primer nivel que se otorga a las Yamas y Niyamas. No son para utilizarlos de manera robótica, han de integrarse progresivamente en la vida cotidiana, aportan una riqueza vital y una expansión extraordinarias que dan un nuevo significado a la vida. Puede que causen un punto de tensión al principio, pero como en cualquier otro ejercicio de aprendizaje se necesita un grado de auto-control. Las autoridades tradicionales del Yoga buscaban un aprendiz con unos mimbres básicos para acceder a un nivel de inicio sólido, para aprender el intensísimo curso de transformaciones postreras. Una personalidad débil no es apta para enfrentarse a los desafíos que han de venir. Un estudiante ordinario que a duras penas supera Primaria, a pesar de que muestre gran interés, será muy difícil que pueda sacar la carrera de Física Nuclear. ¿Hasta dónde podría llegar? Las restricciones y observancias son el primer grado de una disciplina severísima que requiere unas cualidades determinadas. El primer nivel que debe sortear el estudiante es un estado de auto-control con la práctica de Yama-Niyama, a posteriori ya habrá tiempo para acometer los planos superiores y sutiles.

 

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