LA FUNCION DE LAS POSTURAS EN YOGA

Las metodologías precedentes al yoga no empleaban el termino Asanas. A pesar de que Dhyana o concentración y meditación era en si yoga, algunas posturas requerían de algo más de práctica para poder meditar. Así todo, este aspecto no se consideraba de gran importancia, pues en casos como el de Buddha, existían individuos que meditaban incluso mientras caminaban. Sin embargo, cuando Patanjali estableció la estructura del Yoga, encontró que era necesario establecer el concepto de ASANA. Por tanto, introdujo este concepto en la estructura del yoga dentro del tercer paso. Su propio entendimiento de las Asanas le sugería que habían de ser estáticas y placenteras. Puede que alguien se siente en una postura que le guste, pero ha de ser una postura placentera y firme.

Así, Patanjali insistió en que aquellos que se adentraban en la práctica del yoga, debían previamente analizar una buena postura que les permitiese practicar Kriyas, Pranayamas, concentración, etc. De modo que en un principio sugirió cinco posturas; estas posturas eran conocidas como posturas meditativas exclusivamente, y eran sukhasana, swastikasana, vajrasana, padmasana y hay quien incluye muktasana y otras posturas alternativas, algo que carece de importancia porque todas son adecuadas.

No obstante, finalmente se descubrió que estas asanas por si solas no servían como medio para mantener la salud del individuo. Un yogui prefiere ser autosuficiente y la enfermedad es un obstáculo para sus objetivos. Por esto, se hizo necesario para un grupo de gente el hecho de reunirse y encontrar una solución. Probablemente se dieron cuenta de que la actividad reporta grandes beneficios y no debe abandonarse, sin embargo, puesto que un yogui permanece estático durante horas sentado, pensando, meditando, etc., su sistema circulatorio se detiene, al igual que otras funciones biológicas. Esto representaba un deterioro muy específico, y comenzaron a investigar si habría otras posturas o asanas que regularan la homeostasis del cuerpo.

Así, comenzaron a observar a los animales y descubrieron que algunos poseen una postura particular, exclusiva de su especie. Observaron un amplio rango de animales y sus diferentes posturas, las cuales imitaron y adaptaron a su propia naturaleza y a su comodidad. Investigaron entonces sobre la naturaleza de la postura y sus efectos en el ser humano.

Comenzaron a pensar en los factores centrales de las asanas y sus correspondientes efectos, y descubrieron que  la espina dorsal es la parte más importante del ser humano. Y lo es de tal modo que si existe un daño en ella o en cualquier órgano a ella conectado, o si se deforma de algún modo, supone un peligro para la salud del individuo. Así, trataron de descubrir el modo de mantener la espina dorsal  en la mejor condición, tal y como la naturaleza la ha diseñado, y posteriormente atribuyeron la importancia debida a la columna vertebral . Se dieron cuenta de que cualquier efecto sobre la espina dorsal podría alterar el equilibrio nervioso y provocar enfermedades o dolencias.

De modo que el mantenimiento de una columna sana probablemente supone la salud completa del resto del cuerpo humano

Descubrieron asimismo que la espina dorsal poseía cuatro movimientos fundamentales, bien podía inclinarse hacia adelante o hacia atrás, o podía girar hacia derecha e izquierda. De este modo, los yoguis aportaron posturas que permitieran el desarrollo de los músculos que sostienen la columna con la ayuda del musculo posterior y el anterior y los músculos laterales. Tras analizar la espina dorsal, comenzaron a analizar los órganos internos y el hecho de que si una postura en particular pudiera afectar a un órgano determinado. Observando los efectos en su propio cuerpo, descubrieron que ciertas posturas favorecen a los órganos, por ejemplo, en Paschimottanasana, se estimulan los jugos gástricos. Los médicos afirman que esta postura activa la función del hígado y ayuda a mejorar la digestión. Asimismo posee un efecto beneficioso en la espina dorsal puesto que es la única postura en yoga que estira la columna vertebral al máximo.

También se ha afirmado que Mayurasana alivia el estreñimiento, y esto es debido a que ejerce una presión intra abdominal. Es por esto que se estipulo que determinadas posturas poseían unos beneficios determinados. Desgraciadamente, hoy en día la medicina sí que ha comenzado a recomendar el Yoga, sin embargo, su consejo se reduce a las practicas, pues consideran que son algo milagroso que reporta ciertos beneficios inmediatos al igual que las medicinas. No obstante, no es así como funciona, una postura no es suficiente en Yoga. Si que hemos empleado las Asanas para la curación de enfermedades, pero no existe un solo asana concreto capaz de curar una determinada, sino que es la combinación de las Asanas con otros aspectos del yoga lo que ejerce un efecto físico determinado sobre los órganos internos. Estos efectos no se pueden calcular de forma categórica.

En una ocasión un grupo de siete personas fue recibido en el Institute para investigar la afirmación que nos ocupa ( todos ellos eran personalidades medicas), y cuando comenzaron a preguntarme qué postura cura el asma, cuál cura la diabetes, les explique que les ayudaría encantado, pero que por favor no formularan ese tipo de preguntas. Cuando el gobierno contactó conmigo y me propuso trabajar en una investigación sobre el yoga, no se puede desaprovechar la oportunidad, sin embargo, las personas que fueron enviadas al instituto no tenían conocimiento alguno de la materia que venían a investigar, y su cometido era ese, investigar y obtener algún resultado. Sin duda, los informes son algo tremendamente positivos, si bien, este tipo de estudios siguen realizándose y finalmente hemos llegado a la afirmación simplificada de que determinadas posturas curan ciertas dolencias.

Últimamente, Sthirasana es una asana muy practicada, pero resulta cómico que haya quien la practica durante tres horas, creyendo que tumbarse podrán ver el cielo mejor que arrodillados. Un erudito en sanscrito y endólogo leyó en algún lugar sobre los grandes beneficios de Sthirasana, extrayendo que el cielo se tiene más cerca cuando se practica esta postura. Vino al Instituto alegando que había leído todo lo que estaba publicado sobre yoga y no había encontrado ni una  sola alusión a esta práctica. ¿Podrías citar una sola frase de un texto antiguo en el que se mencione Sthirasana? Nos llevo casi cuatro meses de investigación descubrir que esta práctica no se hallaba en ninguna obra. Aun así, sthirasana se ha introducido entre las Asanas del yoga y ha resultado ser una obsesión para muchos. En el Instituto advertimos no continuar la práctica de Sthirasana, advertencia adoptada por el gobierno ruso, quien investigo un amplio número de casos y concluyó que Sthirasana no debería practicarse con una edad superior a 15 años a menos que se haya estado practicando desde la niñez. Como vemos, la práctica de Asanas sin supervisión puede ser perjudicial.

Las Asanas contribuyen al mantenimiento de una buena salud debido a su efecto integral, tanto en el plano corporal como en el mental. ¿Cómo funcionan en el plano mental? Todas las posturas están ligadas a un estado de ánimo. Uno no se sienta para hacer ejercicio, sino para obtener un momento de paz, y es una práctica que se prolonga. Durante la práctica, se obtiene un estado mental relajado, y a su vez, calma la agitación del sistema nervioso. Esta calma afecta incluso al corazón. Además, junto con las Asanas, se da un proceso respiratorio que contribuye a que el nivel de oxigeno en la sangre aporte energía al individuo.

De modo que no se trata tan solo de una postura mecánica en la que debemos poner una pierna aquí y otra allá. Son todos los factores asociados con la postura, que se combinan para formar un efecto determinado. La ejecución mecánica de las Asanas es como mover un muñeco y colocarle una pierna aquí y otra allá. El muñeco no notará diferencia alguna ni cambios en su salud. En nuestro caso, debemos mejorar nuestra salud y debemos conectar con esta conexión cuerpo-mente que aporta tanta calma; cuando se unen estos dos factores incluso en una asana sencilla, los resultados son muy beneficiosos.

Así, en ocasiones hay quien acude a una institución y espera aprender todas las Asanas posibles. Entonces es como comprar patatas, que puedes meter alguna más a la bolsa a pesar de no necesitarla. En lo que respecta a las Asanas, tan solo podemos adquirir las que necesitamos, y estas son las que nos aportaran todos los beneficios. Ser codicioso con las asnas puede provocar desequilibrios. Es mejor practicar Asanas regularmente durante un periodo de tiempo y de forma limitada, pues nos reportara unos resultados muy beneficiosos para la salud.

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