Durante décadas el Yoga Institute  ha desarrollado una serie de investigaciones científicas sobre las técnicas de Pranayama. La técnica básica consta de una serie de ejercicios  para incrementar la capacidad pulmonar, la energía vital. A su vez se aumenta  la consciencia de la respiración, porque estamos tan volcados hacia lo externo que no prestamos atención,  frecuencia de la respiración, su calidad y profundidad, etc. Por lo tanto, el inicio del proceso comienza por ser más consciente de cómo se respira. Poco a poco la capacidad pulmonar y torácica se incrementan,  lo que favorece la apertura de una nueva vía para canalizar las emociones en vistas a consolidar un estado emocional más equilibrado. Yama significa disciplina, control de la energía del organismo.

Según el Yoga la bioenergía se desplaza por tres canales principales: Ida, Pingala y Sushumna. Prana es super-importante porque es la energía biológica que utiliza el organismo para cualquier proceso. Como no estamos conscientes, ni sabemos nada sobre esta energía, se desperdicia inútilmente. Hablar de Prana significa conocer el espíritu que contiene, su cometido, emprender un curso de ejercicios y estudios de técnicas de canalización para regular uno de los aspectos más importantes de la existencia: la energía vital. Prana se encuentra en el centro de cualquier actividad vital, externa o interna. Es el centro de la rueda, todos los radios conectan al eje central. Dominar las fuerzas de Prana es dirigir la vida. La persona que domina esta fuerza creadora no sólo disfruta de una salud física y mental excelente, sino enorme concentración y extraordinaria creatividad.

Los textos clásicos hablan profusamente sobre el tema de Prana. Citan portentos extraordinarios por el dominio de la energía vital, maravillas sobre la salud física, experiencias mentales de profunda serenidad. Razón incuestionable por la que las técnicas van dirigidas en su mayoría a controlar esta energía interna. Las manifestaciones de Prana se perciben directamente en funciones como la digestión, eliminación, circulación, pensamientos y respiración. Entre todas la respiración es la más evidente. Nuestra vida depende de la respiración. Respirar es la función orgánica más burda de Prana. Sin embargo vivimos ajenos a un acontecimiento que tiene importancia capital en nuestras vidas, interviene tanto en los fenómenos fisiológicos como en los psicológicos. Si un individuo analiza con detalle los cambios que se producen constantemente en su respiración, obtendrá un plano muy detallado de su importancia y los efectos a nivel funcional. Unas veces el ritmo es rápido, otras más lento, hay momentos en que se pausa, en otros estados se agita el ritmo notablemente.

Las especies animales tienen su propio ritmo respiratorio. Una tortuga lo hace alrededor de una vez por minuto, un conejo entre 40/60; lo que indica que la duración de la vida y la respiración están relacionadas. La tortuga vive 200/300 años. El conejo entre 1 / 2 años. La respiración necesita energía, el consumo es mayor con la inspiración. La demanda de energía es permanente y se utiliza sin criterio, hasta que se agota. Cuanto más rápida sea la respiración menor energía, al no disponer de la energía las funciones orgánicas fallan, con una estado tan bajo de energía los estados negativos proliferan por doquier. La mente se agita sin razón, las emociones surgen a cada instante. Un individuo que domine al arte de la respiración serena sus reacciones emocionales, el ratio puede descender de 16/18 a 6/8 respiraciones por minuto, con este porcentaje la regulación de la respuesta emocional es accesible.

Los Yoguis pueden respirar muy lentamente. Una respiración o dos por minuto; lo normal son 16/18. Con este procedimiento acumulan enorme cantidad de energía y pueden vivir con muy poco alimento orgánico. Utilizan extraordinariamente bien lo que tienen. En términos económicos sería como eliminar gastos para incrementar beneficios. Un Yogui puede disponer de un caudal de energía extraordinario. Hablamos de energía pero no exclusivamente física, sobre todo de potencial sicológico. No es tan sencillo de entender el concepto yóguico de Prana. Representa una de las palabras más importantes en la Literatura Hindú, una de las tres más repetidas en los textos clásicos. Se puede traducir como Supremo, Superior, lo Último, Origen, etc., con la intención de remarcar su sentido Universal, es omnipresente y se repite eternamente. Intenta imaginar algo tan grande como sea capaz tu poder de imaginación, que nada pueda exceder en tamaño, algo así puede ser Prana. Es un concepto, una idea de carácter universal, presente en cada partícula de la creación, ¡energía pura!

Las emociones y la energía son las dos caras de la misma moneda, su importancia en Yoga es capital. Las emociones son parte de nuestra vida. La sociedad actual es permisiva y liberal en cuanto a las emociones. No se tiene en cuenta el factor energético. La actividad emocional consume implacablemente la reserva de energía. A mayor agitación emocional, menor reserva de energía.

Pranayama es un vehículo que realiza los trayectos del plano de energía burda a la sutil y de esta a la más sutil de todas. El estudiante tendrá que descubrir, entrenar y despejar el canal hacia la fuente, un salto hacia el origen. Se precisa una alerta mental permanente que detecte la eclosión del mínimo pensamiento o emoción. El curso de técnicas comienza en lo superficial, entender todo sobre la respiración y sus efectos. Ha de plantearse como una técnica de estudio y observación, porque nunca hemos prestado la mínima atención al fenómeno respiratorio. El siguiente nivel de habilidad/conocimiento consiste en desvelar sus aspectos sutiles, dominar los movimientos y regular el ritmo. Los planos de conocimiento son proporcionales al desarrollo sutil del proceso, el mismo acto de respirar va revelando sus misterios a medida que se ahonda en la práctica y concentración. La evolución consiste en percibir progresivamente los diferentes planos de sutilidad de que consta la respiración.

Por tanto, las técnicas del Yoga inducen tal escenario en el mundo interno del estudiante que él por sí mismo puede percibir su vida mental, emociones, apertura del subconsciente con sus instintos y deseos. Una vez familiarizado con la compleja mecánica del poderoso mundo interno, lo siguiente es someterlo para acceder a un estado especial en que la mente quede en reposo y quietud absolutos. En tal estado el poder intelectivo transciende los planos de conocimiento que puede percibir una mente en agitación. Las técnicas de Pranayama van transitando por todos los planos de existencia del individuo, desde lo más bastos a los más sutiles. Las Asanas pertenecen al plano más grosero. Son técnicas consideradas de acción externa. El Pranayama es otro tema, es la puerta a un nuevo mundo de sensaciones, conocimiento, percepciones, auto-control; es imposible acceder a todo esto sin el control parcial de la mente, pero su control absoluto es de enorme dificultad porque las raíces de su origen se extienden hasta lo más profundo. El paso inicial consiste en manipular la inspiración y exhalación para establecer una pausa respiratoria suficientemente prolongada como para que la mente se calme y dominarla.

Dr. Jaydeva Yogendra

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