PRAKRITI & PURUSHA Materia y Espíritu

La visión superficial del mundo material nada tiene que ver con la visión espiritual de la vida. El contenido de los conceptos materiales difiere por completo de los espirituales. El cuerpo humano, por ejemplo, es un campo operativo de la materia. Todo lo que consideramos como parte de la persona pertenece al mundo material ¿no es así? Hay  muchos elementos materiales más en forma sutil o burda; elementos, objetos de los sentidos, los propios sentidos, le mente, el ego, etc.  También los deseos, pensamientos y esos momentos de brillante inspiración intelectual, todo ello forma parte de la materia.

El mundo material esta en cambio permanente, lleva a cabo una misión para la conciencia del espíritu cuya naturaleza esencial es absolutamente contraria.  El espíritu carece de limitaciones, disfrutando como espectador de la experiencia que le proporciona el espectáculo material. Por esta razón se considera que la materia existe exclusivamente para el bien del espíritu.  La materia despliega todo su poder ante la mirada consciente del espíritu. Si esto es así, hasta el  brillo del sol tendría su origen en la aportación de la consciencia a la materia.  Por tanto el espíritu permanece oculto y desconocido aunque esté cercano a cada uno, en innumerables objetos y en forma indivisible. Además de las cualidades esenciales de la materia y el espíritu, el hombre dispone de la capacidad discriminativa entre ambos. Son dos entidades que se prestan a servir como objetos de conocimiento. Este es el conocimiento que podemos llamar auténtico y real; cualquier otro es de categoría inferior. El progreso del individuo está mediatizado por este conocimiento que ensalza cualidades como la humildad, desinterés, no violencia, etc. Las cualidades opuestas tienen su origen en la falta de conocimiento o ignorancia.  Cuando la persona tiene clara la diferencia absoluta entre una y otra forma de ser, afianza definitivamente las cualidades positivas. La vida interior que produce todo tipo de experiencias con sus componentes, actividad, orden, organización, etc. pasa inadvertida para la inmensa mayoría. Nos perdemos en la enorme afluencia de experiencias, olvidando afinar la atención para detectar el origen que se mueve tras todo esto.

El espíritu es el espectador que despliega su atención consciente por doquier para que los objetos materiales sean perceptibles. No forma parte del universo porque es una cualidad de la que carece la materia. La cualidad iluminativa y discriminativa se potencia por la meditación, el Yoga de la acción o la devoción. Mientras la discriminación establece la diferencia clara entre dos entidades separadas: espíritu y materia, la práctica del Yoga Clásico  proporciona la iluminación definitiva para ubicar a cada una en el lugar que le corresponde. El Yoga prefiere al espíritu inmutable que a las modificaciones transitorias de la materia, lo que le confiere la categoría de ciencia espiritual o todo lo que concierne al espíritu.

Dr. Jayadeva Yogendra

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