Aclaraciones sobre la fe del Yoga

La construcción de un carácter siempre bien armado, positivo y optimista, opuesto a uno negativo y pesimista, requiere del apoyo consciente en la fe. Un individuo sin fe es un huérfano que carece del cariño de su madre, sin nadie que le críe, alimente y proteja; porque eso es exactamente lo que la fe hace por nosotros. Es relativamente fácil negar o echar abajo la fe, lo que sería un daño grave para el individuo.
Kahlil Gibran narra la historia de un ladrón que se dedicaba a robar los caballos del pueblo. Sólo quedaba uno, cuyo propietario era precisamente el propio K. Gibran. Era un potro precioso y todo el pueblo sentía envidia de él. Un buen día Kahlil paseaba tranquilamente con su caballo, cuando un pobre hombre malherido apareció ante él para preguntarle por el camino hacia el pueblo más cercano. Viendo su lastimoso estado, bajó de su caballo y ayudó al extraño a subirse a la silla en su lugar. Pero tan pronto se sentó azuzó al caballo y salió huyendo al galope. Kahlil cayó en la cuenta de que aquella treta sólo podía haberla urdido el conocido ladrón de caballos de la zona. Antes de que se alejara del todo le gritó:”Quédate con el caballo, también con el dinero que está en las alforjas, no me importa”. “Sólo prométeme una cosa. No le digas a nadie cómo has conseguido mi caballo, porque perderán su fe y no ayudarán jamás a ningún pobre hombre que de verdad lo necesite”. “No dejes que eso suceda”.
La fe no sabe nada de intelectualidad. Si acabamos con ella no nos quedará nada por lo que vivir. Sólo aquél que tiene fe puede disponer de gran energía y acceder al potencial de planos superiores. En la vida cotidiana tenemos ejemplos a diario. Hay individuos que con un mínimo de fe han conseguido cotas muy elevadas de la vida. Vale tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad con fe determinadas cosas o principios – pueden ser correctos o erróneos – funciona mejor y con más eficacia. En ideologías como el capitalismo o comunismo la sociedad ha conseguido mejorar materialmente, ya que los individuos confiaron por completo en su ideología.
La fe del Yoga es radicalmente distinta, sus pilares son por una parte la alerta consciente permanente y por otra una sensibilidad especial hacia los temas elevados de la vida, que se denomina Samvega, una necesidad interior apremiante hacia la búsqueda espiritual. Si se consigue armonía entre ambas (la fe clara y la búsqueda intensa), el individuo puede llegar muy alto. En el Yoga la fe ciega no se entiende, al contrario, es un procedimiento de gran exigencia intelectual. A medida que el estudiante pone en acción su activo de ideas, comprueba la inmensa ayuda que le ofrece la fe, e incrementa su confianza en ella. Este tipo de fe lleva implícita una extensión paralela del conocimiento. Si la fe se desarrolla en la dirección correcta, engrandece el entusiasmo, la energía, concentración y la realización superior. El hombre será tan fuerte como lo sea su fe; un individuo débil no puede confiar en Dios, ni en la naturaleza, ni en sí mismo.

 

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