LOS OCHO PASOS DEL YOGA

Decir Yoga Sutras es decir Yoga de los Ocho Pasos. Estas técnicas lo abarcan todo, desde el plano social, como físico y el psico-físico. También el mundo consciente y el subconsciente. Cada paso necesita tiempo, porque sus connotaciones se ramifican en muchos frentes, es un estudio complejo. En primer lugar el individuo necesita replantearse y reorganizar sus relaciones con el mundo externo. Porque no es el mundo externo el que crea nuestras dificultades. Cada acción desata una reacción y con ella llega el sufrimiento. Reorganizar el mecanismo de respuesta significa que las reacciones han de ser más proporcionadas, evitando enorme desgaste, cantidad de conflictos y sufrimiento. Un ejemplo, el Yoga afirma que en el momento que haces daño a alguien se desencadenan una sucesión de reacciones que se conocen como Karma. Si eres capaz de no hacer daño, parte del Yoga no será necesario en tu caso. Desafortunadamente ni por un momento podemos desconectarnos de estos impulsos de hacer daño de una u otra forma. Ya sea por ignorancia o premeditación, es una conducta profundamente enraizada. Por tanto, es imprescindible que el aspirante reorganice sus relaciones con el mundo exterior.
Hasta aquí hemos hablado de un paso obligado para iniciar el punto de partida; a continuación comienza el trabajo físico, como atender y entender el cuerpo, sus necesidades, reacciones, funciones y mantenimiento del caudal óptimo de bio-energía (Prana). El siguiente paso trata de la mente, su control y formas de generar un estado de armonía interior. Un escalón más aborda el mundo de los sentidos, la mente consciente y el subconsciente. Llegado a este paso, se considera que el aspirante ya dispone de gran maestría y dominio sobre sí mismo.
Cada plano requiere una atención y cuidados propios, si se descuidan precauciones físicas como descanso, ejercicio, alimentación, etc. se presentarán un montón de dificultades. Un gasto excesivo de bio-energía resta a las funciones básicas el potencial que necesitan, dando lugar a problemas de diversa índole. Trastornos de la conducta, niveles mínimos de energía, etc., son excelente caldo de cultivo para que aparezca un cuadro depresivo serio. Así que es obligado un curso de atenciones básicas en cada plano existencial. Los Ocho Pasos prestan un cuidado pormenorizado a cada una de las partes que componen la totalidad del ser humano. Lo físico es importante, pero no lo es menos el aspecto sicosomático, la interrelación mente-cuerpo. Los conflictos emocionales o trastornos síquicos afectan directamente a las funciones somáticas, si no se sabe controlar esta enorme presión se manifestará en forma de enfermedad de diversa tipología. La ciencia médica reconoce que el 80% de las enfermedades no son de origen físico, sino de naturaleza emocional. Existe una mecánica que transfiere la tensión emocional al plano físico, a menos que uno aprenda el manejo de esta interrelación, se verá sufriendo un conjunto de enfermedades tanto físicas como mentales.

Planos del Sendero Óctuple: Yama y Niyama (restricciones y observancias) indican deberes sociales, las relaciones con el entorno y con uno mismo. A continuación las muy conocidas Asanas (posturas), este plano trata de la parte física. Pranayama (control y regulación de la bio-energía) conservación de la energía vital. Sigue Pratyahara (abstracción sensorial) examina la acción y control de los sentidos. Por encima se encuentran Dharana (concentración), Dhyana (meditación) y en último lugar Samadhi (trance consciente), un trance o estado meditativo en que el individuo realiza la naturaleza de la realidad.
El estudio, práctica y dominio de cada plano es muy difícil y necesita de una paciencia sin límites. Se puede realizar una breve sesión de Asanas y pensar: “Por hoy ha sido suficiente”. Sin embargo esta simple práctica requiere un estado determinado de conciencia. Por eso hemos de preguntarnos: ¿han operado estas técnicas un cambio en el estado mental? ¿Ha aumentado nuestro conocimiento y capacidad de observación? Si ha sido así, enhorabuena, es como tiene que ser. Pero si uno se limita a ejercitar el aspecto físico excluyendo el mental, es un trabajo en vano. El mismo principio se aplica al Pranayama, el objetivo no es mejorar la capacidad respiratoria. La meta de las técnicas de respiración son: quietud, estabilidad, concentración, todos son objetivos sutiles. En cuanto a la calidad de la concentración, cada día nos vemos obligados a un grado de concentración en la jornada laboral pero de pobre calidad, se queda en lo superficial. La mente humana actual es muy perezosa. Su concentración es tan débil que simplemente se conforma con el aspecto visual de las cosas. Aceptar la posibilidad de otra realidad bajo este mundo aparente es una utopía. Aunque fuese verdad y dispusiéramos de un coeficiente intelectual elevado no nos interesaría, con utilizar las habilidades mínimas para ganarnos el salario tenemos de sobra. Pero cuando la vida exige y obliga a un nivel de respuesta por encima de la media, surgen los problemas. No hay preguntas ni respuestas, la ignorancia sobre la mecánica mental y síquica es absoluta, no se encuentra ningún sentido elevado a la existencia. El plano burdo de la creación es la única realidad aceptada, pensar en algo más sutil no cuenta, olvidando que hay una vida que fluye tras el mundo fenoménico.
El ejercicio de Yoga sobre la técnica de concentración no consiste en elegir un objeto determinado y concentrar toda la atención mental en él. Se trata de entender el funcionamiento de la mecánica mental utilizando la concentración, no en comprender las características esenciales del objeto. El objetivo es el proceso mismo, no el objeto. A medida que la intensidad de la concentración aumenta, se accede a cotas muy elevadas de conocimiento sutil. Un objeto dispone de diferentes planos o capas, quedarse en lo superficial significa un entendimiento raquítico del mundo material. No se hace nada por entender la vida y los objetos a otros niveles. La concentración suprema deriva en meditación, aquí el flujo mental es continuo en relación al objeto y de larga duración. Aflora un estado especial en que el individuo parece convertirse en el propio objeto. Convertirse en el objeto de meditación se conoce en Yoga como realización, la palabra es: Sakshatkar.
El meditador llega a la esencia misma de la materia, el origen de todas las cosas donde no queda más por conocer, la técnica de la realización abarca toda la existencia. Ese estado especial conlleva la comprensión absoluta de la vida y lo acompaña un profundo desinterés hacia la vida material. Su búsqueda no se detiene, ahora más allá del mundo conocido, se denomina el estado de Samadhi Asamprajñata. Explicarlo en palabras resulta extremadamente difícil, diríamos que se conoce como desinterés absoluto. Es un estado único, el punto de encuentro entre el desinterés supremo y el conocimiento superior de todas las cosas.
Todas las técnicas no valen para todo el mundo, cada individuo posee unas características particulares. La opción del Sendero Óctuple se recomienda para aquél estudiante medio que quiere seguir un entrenamiento sistemático. Para un estudiante más comprometido se reservan Abhyasa y Vairagya. Aquí la consigna es una fe inquebrantable en la vida espiritual y un esfuerzo continuado por alcanzar la meta. Si hay esfuerzo poderoso en pos del objetivo espiritual, lo demás pasa a segundo término. Para alcanzar lo más elevado, se requiere una fe inflexible en la creencia espiritual con una devoción absoluta hacia ese concepto, no olvidarlo ni un instante y enfocar todo el esfuerzo en dirección a la meta. Sin embargo, pocas personas cuentan con esta búsqueda constante por la meta, la mayoría vive en perpetua confusión. Se cuentan con los dedos de la mano las personas que saben lo que quieren de la vida. Este despiste perenne impide poner toda la energía en la sadhana y debilita cualquier esfuerzo en esa dirección. El Yoga asegura que si el esfuerzo es continuado sin interrupción, con total devoción y dedicación, se consigue la meta. No hay nada imposible, dice el Yoga, para aquél que mira en una sola dirección, que pone todos sus medios – Abhyasa+Vairagya – y esfuerzo para aproximarse a su ideal.
El resto de accesorios de soporte y ayuda interna está formado por: Svadhyaya, Tapa e Ishvarapranidhana. Son tres técnicas fundamentales para multiplicar la fuerza de voluntad: austeridad, fortaleza y resistencia. Leer a menudo textos recomendados arma un sólido siquismo de pensamientos espirituales. La acción concluyente consiste en dejar cada acto en manos de Dios. Este organigrama de acciones y entrenamiento se conoce como Yoga Kriya. Es un sistema ideal para el estudiante medio. Los estudiantes de primer nivel sólo necesitan dos consignas: Abhyasa y Vairagya. Los de nivel medio el tridente de Yoga Kriya y para el resto: El Yoga de los Ocho Pasos. El objetivo de este último sistema consiste en debilitar y finalmente anular la fuerza de las Kleshas, que son defectos estructurales de la personalidad humana. Ignorancia, Egoísmo, Deseo, Repulsión, Miedo y ansiedad. Son grandes fuerzas síquicas que dominan la personalidad. Es imperativo un procedimiento sistemático paso a paso, comenzando con las responsabilidades de vivir en sociedad y las relaciones humanas. La secuencia continúa en el nivel físico, esfera de acción de las Asanas, el incremento y regulación de la bio-energía, aparato sensorial, el subconsciente y concluyendo en la suma total de todos los niveles.

Hemos visto que hay diferentes técnicas, sistemas de aplicación, divididos en categorías. Todos comparten una idea básica: cualquier pequeño esfuerzo que potencie el conocimiento y la comprensión, es un sendero perfectamente válido para el Yoga. Puede hallarse en el camino de la devoción, del cultivo intelectual, o del Hatha Yoga – mientras las Asanas no sean un fin en sí mismas -. Las posturas juegan un papel fundamental en el despertar del intelecto y la comprensión lúcida de la vida. Si una postura cumple con estos requisitos obligados, forma parte importante de las técnicas del Yoga tradicional. Por desgracia no se ejecutan, ni se entienden así – como desarrollo de una visión espiritual- muchas de las técnicas del Yoga. Acaban siendo una simple técnica. La técnica no es el fin, su activación debe suscitar grandes cambios a nivel psicológico, emocional e intelectual.
El Yoga es un sistema que trata de la mente humana. Plantea el autocontrol absoluto de los procesos mentales y de la personalidad. El objetivo es detener todo este sistema operativo y analizar lo que se esconde tras este decorado. La mente no lo es todo, es la luz de la conciencia la que hace a la mente cobrar vida, como el proyector de la película emite un potente haz luminoso que hace visibles las imágenes en la pantalla, se ven las imágenes en movimiento pero no te percatas del origen de la luz. Lo importante es el haz luminoso que hace que todo cobre vida. Sin embargo nuestro interés lo absorben las imágenes, no la iluminación. Asimismo ocurre con pensamientos y actos, privatizan la atención, mientras que su origen –la conciencia- pasa desapercibido. El planteamiento del Yoga recomienda un cambio de atención, no se trata de renegar de las imágenes, destruirlas; sencillamente redirigir la atención para advertir de que esta hecho este mecanismo y como funciona. Que tras todo este proceso se encuentra la conciencia. Si la conciencia está en permanente abandono, en descuido absoluto, las imágenes serán borrosas y distorsionadas, lo que significa una vida en penumbra y confusión. El mundo alrededor toma una apariencia que no es real; es necesario un cambio para ver la vida con nitidez y un intelecto vívido.
El sistema de los Ocho Pasos es un procedimiento que puede ayudar extraordinariamente a lograr una visión más clara, porque abarca la esfera misma de la conciencia y no se queda exclusivamente con las técnicas.

Dr. Jayadeva

_DSC2091

 

Comparte este artículo

YOGA CLASICO CANTABRIA © 2019 Todos los derechos reservados

Powered by WordPress