La Disciplina de AHIMSA

Los antiguos Yoguis sabían que existen tendencias primarias (instintos animales) muy difíciles de erradicar, que producen intenso sufrimiento, dolor y desgracias. Si se pretende la transformación que diferencie al hombre del animal, la disciplina es una herramienta fundamental que exige unos principios éticos y morales imprescindibles para el desarrollo de una vida armoniosa. El Yoga es disciplina. Requiere la auto-imposición de un conjunto de reglas de conducta. El Yoga Clásico dispone de su propio proceso disciplinario, situado en el primer y segundo escaño de su estructura óctuple. La primera instrucción para un individuo que pretende estudiar Yoga es la disciplina personal. Si no es disciplinado no podrá acceder a su estudio. Los dos primeros pasos que hemos citado, denominados Yama y Niyama establecen la disciplina básica. Yama significa regulación de la vida interior, disciplina personal, pautas de conducta determinadas. Su argumento se basa en hechos evidentes; determinadas acciones de los seres humanos producen dolor, desgracias y sufrimiento, tanto al propio individuo como al resto de la sociedad. La actitud del Yoga es evitar cualquier acto doloroso, destructivo; que no genere un bien hacia sí y a los demás.

Los animales no vacilan en enfrentarse entre sí cuando sus intereses corren peligro, un toro se enfrentará a su rival en cuanto surja un conflicto de poder, la fortaleza de su cornamenta decidirá quién comerá el mejor pasto. El daño, la crueldad, lo venganza no existen para ellos, funcionan con arreglo a su naturaleza, no tienen ningún tipo de disciplina.

En vista de esto, los Yoguis decidieron que la primera regla para iniciar el estudio debía de ser “no hacer daño”; ni a nadie ni a nada. Es un acontecimiento extraordinario evitar hacer daño y aceptarlo como una disciplina personal. El mundo padece tanto sufrimiento por guerras, masacres y todo tipo de crueldades, solamente porque no se practica la disciplina de evitar hacer daño a uno mismo y a los demás. Con miles de universidades repartidas por todo el mundo, cientos de miles de estudiantes durante décadas, ¿qué han aportado? Nada, sólo dañar la humanidad durante las 24 horas del día. Al menos antes un salvaje o un individuo común solían asesinar una sola persona en un día, era lo máximo, su fuerza y poder eran muy limitados; en la actualidad una sola persona puede matar a millones de una sola vez, y nadie se sonroja cuando a esto se le llama civilización. Me pregunto si hemos perdido el juicio.

A esos seres humanos que carecen de cualquier tipo de disciplina y pregonan el desarrollo y la evolución humanos, les considero salvajes, animales y les trato como tal. No es tan difícil entender que la disciplina adecuada es un factor completamente distinto a una simple educación o civilización como la quieren denominar.

La disciplina de un hombre regulada comienza por no hacerse daño a sí mismo ni a los demás. Esto sí es cultura, no civilización o educación, sino cultura, auto-cultura. Se aplica por niveles y el Yoga dice que la premisa más básica debe ser muy simple. Exclusivamente no hacer determinadas cosas. La consigna es de una simpleza y facilidad pasmosa. El Yogui dice: “Te voy a dar una sola fórmula, no debes de hacer nada más, simplemente seguirla”, el estudiante asiente: “la seguiré”. El maestro le indica la regla: “No hacer daño a ningún ser vivo”. El estudiante contesta: “No entro en peleas, no pego a nadie, no soy un guerrero”. El Yogui puntualiza que existen muchos tipos de daños, no sólo el físico, también a nivel verbal. Puedes hacer daño a nivel físico con el cuerpo, a nivel emocional con las palabras y a nivel mental con los pensamientos dañinos. El Yoga sugiere que debes replantearte tu conducta, que no te creas no-violento simplemente porque no vas por las calles pegando a la gente. Te equivocas. El objetivo es que tus palabras sean tan suaves que no hagan daño a nadie, que lo que pronuncies o pienses, no contenga ningún vestigio dañino. Pero vivir una vida de ese nivel con un principio moral tan sencillo, dicen que no es para la humanidad. Es demasiado difícil.

¿Has dicho algo durante el día que ha molestado a los demás? La respuesta más frecuente es: “Es posible que a veces pueda decir cosas que molesten o hieran”.

¿Te imaginas un día en que puedas estar sin un solo pensamiento negativo hacia los demás? Dices que sí, porque ahora mismo es imposible estar sin pensamientos negativos hacia los demás, nuestro esquema mental funciona bajo unos patrones dañinos pre-establecidos socialmente como normales. No es posible para el hombre actual estar sin pensar en hacer daño, forma parte de su manera de ser. El desafío consiste en como resetear la forma de pensar para que desaparezca el estigma permanente de hacer daño. ¿Tan difícil puede ser? No, no lo es. Lo único que se pide es estar pendiente de no hacer daño, no hay que hacer nada complicado. Pero ¿Qué tiene esto de difícil? La humanidad actual es incapaz ahora mismo de poner en práctica un proceso de Yoga de lo más elemental: disciplina y no hacer daño.

Cuanto dolor, sufrimiento, injusticias, desaparecerían de la faz de la tierra si el ser humano decidiese no hacer daño. Sería una persona tranquila, pacífica, confiada, algo verdaderamente hermoso; exactamente como el ser humano debería de ser.

Sin embargo, sé perfectamente que jamás, desde el principio de los tiempos hasta hoy se ha vivido en paz, ni se ha permitido a nadie que lo hiciera. Este es el carácter humano. El libre albedrio y sus razones tan alabadas, se utilizan como excusa para llevar a cabo buenas acciones con malos propósitos. Sin embargo todo son elogios sobre nuestro progreso, la civilización y excelente cultura. Pienso que no hay nada de verdad en todo esto, todo falso, una enorme farsa a nivel planetario. Sólo existe una cultura real: el Yoga. Entrena el carácter mediante tu disciplina personal, no hagas ningún daño a la sociedad. Hagas lo que hagas que sea para bien y no para propagar el mal. El Yoga es el mejor maestro.

Una disciplina formal que obliga a las personas a estar de pié alineados guardando una fila perfecta, es una disciplina para estúpidos. Eso no tiene nada de disciplina. ¿Dónde está la disciplina interior? Estos hombres extremadamente disciplinados según este criterio, pueden estar llenos de perversos propósitos. Según el Yoga la disciplina no sólo debe ser externa, a nivel físico; hay muchos individuos que piensan que mientras no produzcan daño físico no existe ningún mal; sin embargo el sufrimiento y dolor que pueden haber infringido puede ser enorme. Políticos y diplomáticos serán extremadamente amables y educados con usted, en su conversación escuchará:”sí, sí, sí”, pero en cuanto de media vuelta recibirá una cuchillada por la espalda. Este tipo de disciplina actual es la más peligrosa y los seres humanos han hecho de ella una verdadera ciencia. Gente inteligente ¡¡por supuesto!! La humanidad es muy lista, ha desarrollado una ciencia para hacer algo sin que tú sepas lo que realmente esta haciendo.

La humanidad es mucho más peligrosa que cualquier salvaje, porque cuando ves que se acerca un salvaje con malas intenciones puedes echar a correr y escapar, pero en este caso el que se acerca es una hombre que dice: “Buenos días, ¿Qué tal estás?” cuando se te vea confiado el mal te cogerá por sorpresa, tendrás un puñal clavado y no te explicas como ha sido. El hombre civilizado actual es más peligroso que el salvaje. No hemos eliminado los instintos de comportamiento animal, todavía viven en nosotros. El ser humano de hoy lleva un salvaje dentro de sí.

Charla de Shri Yogendraji. 1983

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